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UNIVERSOS DENTRO DE UNIVERSOS

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Cada noche, antes de meterse en la cama, a Guillermo le gustaba asomarse a la ventana y contemplar el firmamento. Había noches oscuras sin luz de luna donde los astros brillaban por doquier. Entonces, se quedaba mirando muy fijamente llegando a parecer que las estrellas se agrandaban y empequeñecían centelleando ante sus ojos.

Esa noche había terminado de estudiar un examen de física y eran muchas las preguntas que no tenían respuesta en su cabeza, pese a que le daba vueltas y más vueltas.

Siempre le había atraído todo lo relacionado con el universo y a veces, se perdía pensando lo infinitamente grande que era, a la vez que desconocido. Nuestro planeta resultaba, apenas nada, comparado con todo el orbe y, sin embargo, cuantos mundos se desplegaban dentro de él, tantos como personas construyendo día a día sus vidas.

Terminó su contemplación y se metió en la cama a dormir, mañana le tocaba madrugar para ir a clase. Cuando no había pasado ni una hora, lo despertó un brillo intenso incidiendo sobre su cara. Abrió los ojos haciéndose sombra con la mano para no ser deslumbrado y divisó como una especie de rayo que se iba agrandando hasta colapsar en su ventana. Dejaba una estela plateada, como si de un espejo se tratara.

Se sacudió la ropa de la cama y de un salto se acercó para inspeccionar mejor ese extraño fenómeno. Cuando se asomó por la ventana se quedó petrificado por la sorpresa. Vio una larguísima estela a modo de camino que se perdía hacia el firmamento y sintió una fuerte atracción, como si lo estuviera invitando a subir.

Guillermo salto sobre ella y de pronto notó, y sin que tuviera que moverse, como la estela iba desapareciendo tras él, a medida que lo llevaba a una velocidad inimaginable surcando el cielo y traspasando la atmósfera hacia el espacio sideral. La Tierra a penas era ya una bola de billar y la estela seguía viajando con ėl encima a la velocidad de La Luz.

Se acercó a cada uno de los planetas del sistema solar y viajó dentro de cada una de sus órbitas alrededor del sol. Era todo tan sorprendentemente magnífico, que solo trataba de anotar en su mente cada una de sus impresiones, para luego, poder explicarla a los científicos de la Tierra.

Guillermo salió de nuestro sistema y viajó por toda la galaxia viendo maravillas sin parangón. Pero según se iba acercando a su centro, la velocidad era más y más vertiginosa, hasta que llegó a su horizonte de sucesos y  desapareció totalmente por ese túnel sin fin que era el gran agujero negro.

No había pasado casi tiempo, cuando surgió de nuevo subido en la estela por el corazón de otra galaxia que se desplegaba con múltiples brazos formados por nebulosas y millones de estrellas. Fue viajando encima de la estela hacia los brazos exteriores de la galaxia, hasta que vio un sistema solar igual al nuestro y también una nueva Tierra.

La estela penetró en ese planeta y viajó hasta su corteza. De pronto vislumbró un edificio como el suyo y una ventana donde otro niño idéntico a él miraba fijamente hacia el firmamento.

Entonces aconteció algo totalmente mágico, entró dentro del otro Guillermo a la vez que se convertía en una pequeñísima partícula de luz que lo iba irradiando, mientras iba explorando ese otro basto universo, formado igualmente de minúsculos cuerpos girando en el vacío. Ese nuevo universo era su cuerpo, formado por millones y millones de células todas programadas para realizar perfectamente la función a la que estaban destinadas. Cada vez se iba infiltrando en componentes más minúsculos hasta introducirse dentro de una célula y llegar a su núcleo, y siguió viajando encontrando nanoparticulas y por fin llegó a los quart, que es la mínima expresión de la materia, para convertirse en pura vibración. Fue allí, desde esa dimensión, donde solo era una onda surcando el vacío , donde se dio cuenta que todo estaba en continuo movimiento. Era igual que un ventilador con sus aspas en funcionamiento, parecía no tenerlas, se veía unido, pero realmente era un engaño de la percepción. Todo estaba girando sumamente rápido y de manera vorticial en un gran vacío.

Fue en ese momento que comprendió una de las siete leyes espirituales del universo, que dice: “Igual que es arriba es abajo” . Y también comprendió dentro de la astrofísica que las leyes de la relatividad para el universo forman un continuum con las leyes de lo muy pequeño, de lo que se ocupa la mecánica cuántica a nivel subatómico.

A veces, todavía recordaba la experiencia tan fabulosa que experimentó aquella lejana noche de su primera adolescencia…nunca supo si fue un sueño o una realidad soñada. Lo que si sabía era que lo catapultó a ser después un físico teórico o astrofísico muy renombrado, que buscaba incansablemente verdades que revelaran a la humanidad el maravilloso prodigio que éramos.

©Marybella

UNIVERSO CONCÉNTRICO

Mundo concentrico

Mi mundo se encierra en un universo concéntrico donde aspiro el aroma de las flores y todo me envuelve con la luz plateada del reflejo lunar. Yo misma soy noche y luna, mujer y primavera…luz y sombras donde refulgir o desvaírme y transformarme en la dulce diosa del amor que vela tus sueños y te suspira muy quedo: duerme …duerme y descansa mi amor, llenándote de dulces sueños que te hagan ser feliz.

SOY

Un amor grande y luciente
caminando en pos de tu vereda
alcanza la encrucijada
donde tú la esperas.

La ilumina tu sonrisa
que le prendes en su alma
y como flor perfumada
exhala toda su fragancia.

Ella será tu musa,
tu brisa
y tu hada.
Saludará tus mañanas
y te prodigará de caricias.
Inspirándote bellas poesías
donde el amor sea tu máxima
y todas tus penas se vayan.

©Marybella

 

HASTA DONDE SOMOS GRANDES

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Existe un deseo rotundo escrito en el fondo de cada célula que nos habita y nos da cohesión material. Es la unión de todas ellas para lograr un funcionamiento integral. Ninguna es más importante que otra, todas lo son, son como un mecanismo perfecto de relojería para que se fundamente este universo en miniatura que somos cada uno de nosotros.

Pero si miramos hacia arriba veremos el otro universo poblado de millones de galaxias y con ello miles de millones de soles y planetas. Todo es una cadena sin fin y nosotros somos eslabones de ese continuum maravilloso e inabarcable.

Me emociona pensar que todo tiene su función, todo es algo importante, todo es necesario para que esta maravillosa y excelsa obra exista.

Nunca, por mucho que nos prolonguemos como humanidad, podremos dar fin a entender la magnífica sabiduría que encierra este prodigio del cual formamos parte.

Por eso mi corazón llora, cuando veo que se profana de tantísimas maneras. Y lo peor de ello, es que se hace atendiendo a razones materiales que hoy son y mañana solo serán cenizas dispersas sin ningún soporte que les den viabilidad. Pero cuánto daño e incomprensión, hoy, pueden acumular, sembrando dolor y haciendo sangre en el centro de nuestra más profunda integridad.

Creo que el ser humano, compuesto de raciocinio, tiene que pararse a pensar, y con ello, analizar lo que es él mismo, a través de lo que siente en su corazón y le hace vibrar para conectarse después de una manera consciente a lo que lo circunscribe y le da su dimensión.

Esto último, se hace muy necesario, y le ayudará a encontrar la verdadera razón de su propia identidad y naturaleza espiritual.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

LA MAGIA DE LA VIDA

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Somos como hilos que se mecen, al son que vamos bailando la vida. Perdidos en una tierra planetaria, dentro de un universo.

Somos islas finitas de energía, navegando dentro de nuestra nave planetaria por el espacio sideral.

Nada permanece quieto, si fuera así dejaría de ser. Todo despliega su concierto musical, en código de armonía celestial.

Fuimos antes, somos ahora y seremos luego. La magia esta servida.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

LA VIDA

La Vida

Un sabio se preguntaba lo que podría poblar la cumbre del pensamiento. Por más respuestas que se daba, todas las descartaba por parecerle insuficiente su contenido.

Una noche que dormía, fue al amanecer y entre sueños, que se le reveló.

Vio una colina por donde asomaba el sol y con él se perfilaba un árbol y dentro de ėl, un pájaro sobre su nido arropaba unos huevecillos. Estos eclosionaron y de ellos salieron nuevos pajarillos.

El sabio, por fin, comprendió que en la cúspide del pensamiento solo podía encontrarse lo que le daba origen y lo procuraba todo, y hacía que se renovará continuamente. Así había sido desde que Dios dentro del universo la formó:

                                            LA VIDA

  Hay un grito en el silencio

que se graba con poder,

es la vida que reclama

toda su razón de ser.

Desde el alba de los tiempos

y en el vientre del crisol,

se fraguaba un universo

llenándose de luz y calor.

Durante millones de años

la vida esperó…

y en algún momento estelar

un hálito encontró.

Se abrió tímidamente

manteniendo su pujanza,

ahondando sus raices,

reiterando esperanzas.

Un día amaneció

con el sol en la cara,

emergió fuerte y robusta,

como regia soberana.

Con extremada energía

luciendo su galanura,

donde nada existía

horizontes conquistaba.

Tal riqueza desplegó

que su manto cubrió el suelo,

surgiendo miles de especies

que de él se alimentaban.

Ya las aves volaban al viento

todas las aguas estaban animadas,

solo faltaba el hombre

para que en este jardín se recreara.

En el último crepúsculo apareció

como frágil alevín surgió,

y la luz de la inteligencia

le puso corona erigiéndolo.

Ahora lo que el hombre haga

marcará su existencia,

alumbrando misterios de vida,

o solo,  pereciendo en ella.

Marybella 

© Todos los derechos reservados

EL PUNTO

                      EL PUNTO

Hay un punto en la inconmensurable infinitud del universo que me pertenece.

Y ya llegó su tiempo.

Desde muy, muy lejos, en los confines del TODO, donde apenas se divisa, está.

Doy fe que existe y que nadie puede ocupar ese punto, porque es mío.

Ese punto es el espacio de una vida. Una vida que es efímera y pasajera pero que ahora existe, y vive su existencia consciente de su realidad.

Me salgo de ella buscando la profundidad de mi ser y la observo vagar por los límites del TODO, para ubicar esa pequeñez infinitesimal de luz que alumbra este inmenso caos. Esa vida que es mía necesita: juntarlo, separarlo, reorganizarlo, sopesarlo, valorarlo, trascenderlo; necesita buscar la perspectiva que le de nuevas visiones de su pequeñez y de su grandeza a la vez.

Solo así, puede y debe llegar a entender que su creación es una obra de arte, una maravilla del amor, una continua y animada evolución que viaja en esta etapa de la historia de la humanidad, y que cada día supone un regalo para valorar e interpretar tantísimos elementos con los que se alimenta, y poder continuar colocando con su propia creación, pequeñísimas piezas de este inmenso puzle que es el TODO.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados