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MI NIÑA


Mi niña

(imagen de mi autoría)

Ángel puro,

luz de mi vida,

sol de mi alegría,

inocencia sabía.

La noche llego y tú dormías,

y un sueño reverente te arrullaba.

Tu respiración suave  y acompasada

daba muestra de esa dulce calma.

Entre sábanas desplegadas,

un palacio surgía.

Tú eras la princesa encantada

que con  tu sonrisa perlada,

llenabas  la estancia diamantina,

Tu pelo negrísimo, encima de la almohada y,

mientras el sueño te cubría,

tu alma se elevaba.

Y volando entre ángeles

como pluma al viento,

tu sueño se poblaba

de todo el amor y el desvelo

que en mi corazón de madre

iba fluyendo…

Descansa mi niña,

y que de nuevo la mañana

me haga disfrutar,

con tu dulce ternura

y tu inocencia sabia.

© Marybella

 

 

 

AMOR DE MADRE

 

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Tortuosos son los desvelos que a veces rozan con la inmensidad, los que una madre profesa a sus hijos, mientras la vida la viene a acompañar.

Con amorosa ternura su regazo acuna a ese  hijo que la vida le regaló, haciendo de él, ese tesoro reverente que cada día protege con todo su amor.

Ese amor que no pone límite y se da cada día sin parar, es una fuente que mana a modo de manantial, no hay quien lo iguale como verdadero e incondicional.

Con infinita generosidad se olvida de sí misma, para que ese fruto divino que de sus entrañas brotó, reciba todos  los cuidados que prodiga con su amor.

De ahí, lo de madre solo hay una, es  bendita realidad, haciendo posible que se sienta ese amor tan increíble, que un hijo tiene la suerte de disfrutar.

Sólo cuando a nuestra vez somos madres,  llegamos a poder apreciar, la
grandeza tan sublime que ese excelso amor de madre nos supo regalar.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

EL AMOR SE HIZO PRESENTE

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Algo me dice que esa ilusión pérdida ha vuelto a resurgir en mi. Eres la caricia que mi vida necesita para volverla a sentir. Te adentras como el susurro del eco que arrulla mi corazón,  que acuna mis miedos y los derriba uno a uno sin temor; haciendo que me libere y sea feliz.

Contigo renazco cada día, sintiendo el gozo de seguir así, quiero que cuando abra mis ojos cada mañana, y te vea junto a mi, allí, a mi lado, te sepa  el mago artífice que levanta mi pasión, que renueva mi energía llenándome de dicha y consigue que la vida se haga sonrisa.

Eres el portal por donde se cuela la luz y lo baña todo, dando esplendor y calor a mi alma; calmando con ternura infinita todas las desdichas que antes se hicieron dueñas de mi corazón,  y lavando con tu afecto las heridas y los roces que mil pasajes fraguaron en mi antigua desazón.

Bendito ese día que hizo posible que dos almas se cruzaran, y que,   juntas pudieran exprimir la inmensa experiencia que se siente al amar y ser amado. Volando ya de la mano y sintiéndonos mutuamente apoyados,  en ese arduo camino que cada día la vida te lleva a recorrer.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados