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OLAS…

Olas que bañan

Olas que bañan las playas de mi mente,

vienen y van con oscilantes recuerdos.

Algunos llegan y otros se van sumergiendo

ahogándose sin lamento…

Escribieron líneas en su momento

y ya solo son espuma al viento.

© Marybella

 

MARYBELLA

 

MAR

Precioso poema, dedicado por mi amigo brasileño y que me llega, como esa ola que envuelve al pescador, desde la otra orilla del océano. Muchas gracias mi Pescador.

MARYBELLA

¡El sol me besa sin piedad!
Grabando en mi sus marcas.
Salpicándome de color y deseo.

¡Fuego inmenso!

Las olas llegan en espuma blanca
y como velo de novia me abrazan
suspirando y deslizándose por mi piel.

Vibro imaginando que al otro lado del mar
puedes estar disfrutando de mil maneras

¡Marybella!

Eres mi sal, mi mar, mi novia ola
que arrastra en mi su inmensa cola blanca
de intenso gozo pasional,
haciéndome Tu Pescador del Alma.

El Pescador

© Todos los derechos reservados

OLAS DE VIDA QUE NACEN DEL ALMA

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Mientras miro
la lejanía del horizonte,
y la luz y el agua salpican mi piel,
mi sentir se va diluyendo
en armonía con las olas
y su sonido de caracola.

Consciente de la vida
regalo para el alma,
bañada con las olas
de largas añoranzas,
llegan a mi pensamiento
sentires de vida pasada.

Alumbrando mi amor
por lo que conozco,
reforzando mi deseo
por lo que anhelo,
La vida que me viene
va pasando…

Y entre trazo y trazo
dibujo mi semblanza.
Esa que muestro,
esa que escondo,
esa que sueño ,
esa que soy.

Hermanando vidas con vidas,
hermanando almas con almas.
acercando calor al frío de la desdicha humana,
azucarando la vida cuando viene amarga,
bebiendo de la fuente de la esperanza,
llenando de vivencias mi alma.

Marybella

© Todos los derechos reservados.

LA NIÑA Y EL MAR

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Paseaba solitaria, las olas mojaban sus pies. Huellas sutiles iba dejando en la orilla, el agua las lamía y desaparecían.
El olor a mar y los tonos suaves del horizonte daban fragancia y hermosura al atardecer.
La niña pensaba y caminaba, como hábil mariposa se acercaba y huía de las olas, estas la besaran con embeleso. La niña seguía playa adelante, parecía no importarle nada. Su mirada era lejana, su paso meloso, su blusa con verdes reflejos y sus ojos llenos de mar. Una raya apretada eran sus labios, con mejillas satinadas en rosa pálido.
Niña, llamó el mar ¿Por qué no dejas que te arrulle?
La niña sin sorprenderse, avanzaba lentamente.
El mar: niña, si eres dulce y vienes yo te haré feliz.
La niña sin detenerse, seguía su marcha.
El mar: niña, yo te serviré y en mis olas escarchadas te llevaré
La niña ya no veía, solo escuchaba y lloraba.
El mar cegado por tanta pena, la enredó en olas.
La niña se dejó llevar, sin pena, ni miedo.
La playa se fue haciendo pequeña y el cielo oscuro.
El mar se hinchaba y gozaba, con alegría estrepitosa.
La niña dejo de escuchar, de ver y sentir.
El mar la arropó haciéndola suya.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados

ALAS DE LIBERTAD

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Hacía algún tiempo que la rutina de su vida la mantenía ahogada. Decidió soltar amarras y dejarse llevar por el vaivén que las olas de la vida le marcasen. Se dio cuenta que los peces seguirían siempre ahí, en el agua, sus alas no. De no usarlas se atrofiarían y ya no podría elevarse a sus necesidades y surcar el ancho mar.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados