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¿POR QUÉ NO APRENDE LA HUMANIDAD?

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Siempre hay un lado de la dualidad que puede ir contra la propia vida, eso es un triste hecho hasta nuestros días. Ojalá se pudiera  doblegar la naturaleza humana hacia lo mejor, ese debe ser el reto que tenemos que tratar de conquistar, pero ya sabéis, de momento somos lo que somos. Un mundo feliz aquí es una utopía, cuando se sube un peldaño en mejorar, nuevos aspectos surgen siempre que hace que no se pueda conseguir un mundo feliz.

Tantas veces aflora el egoísmo y se olvida el sentimiento más universal e imperecedero EL AMOR, considero que nada puede desarrollarse de manera adecuada sin esta energía sublime.

 Es a través de  la dualidad,  la manera como se manifiesta en nuestro mundo la realidad. Son sus polos los que nos ponen de manifiesto lo mejor y lo peor de la naturaleza humana, pero necesitamos de ese continuum y contraste para tener un norte y diferenciar.

Sabemos que sin emociones no hay vida. La vida para que sea tal hay que sentirla, es decir, experimentarla. Sólo así cala y se comprende lo que es vivir. La vida tiene de todo… absolutamente de todo, de lo mejor y de lo peor. Hay alegrías, pero sobretodo mucho dolor., cuanto más amamos, más vulnerables somos, precisamente por nuestros sentimientos hacia aquellos por los que queremos lo mejor.

Pero el sistema es así, si todo estuviera perfecto, nada haríamos ya aquí. Es ese esfuerzo en mejorar, lo que seguramente da frutos para ir logrando cambios óptimos. Pero es tanto, tanto lo que hay que ir cambiando, que la humanidad tiene un gran reto por delante en su  futuro para poder  ocuparse de ello.

Yo confió en que una nueva consciencia nos vaya abordando y nos haga tener menos agresividad y egoísmo y  más amor hacia los demás.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

HASTA DONDE SOMOS GRANDES

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Existe un deseo rotundo escrito en el fondo de cada célula que nos habita y nos da cohesión material. Es la unión de todas ellas para lograr un funcionamiento integral. Ninguna es más importante que otra, todas lo son, son como un mecanismo perfecto de relojería para que se fundamente este universo en miniatura que somos cada uno de nosotros.

Pero si miramos hacia arriba veremos el otro universo poblado de millones de galaxias y con ello miles de millones de soles y planetas. Todo es una cadena sin fin y nosotros somos eslabones de ese continuum maravilloso e inabarcable.

Me emociona pensar que todo tiene su función, todo es algo importante, todo es necesario para que esta maravillosa y excelsa obra exista.

Nunca, por mucho que nos prolonguemos como humanidad, podremos dar fin a entender la magnífica sabiduría que encierra este prodigio del cual formamos parte.

Por eso mi corazón llora, cuando veo que se profana de tantísimas maneras. Y lo peor de ello, es que se hace atendiendo a razones materiales que hoy son y mañana solo serán cenizas dispersas sin ningún soporte que les den viabilidad. Pero cuánto daño e incomprensión, hoy, pueden acumular, sembrando dolor y haciendo sangre en el centro de nuestra más profunda integridad.

Creo que el ser humano, compuesto de raciocinio, tiene que pararse a pensar, y con ello, analizar lo que es él mismo, a través de lo que siente en su corazón y le hace vibrar para conectarse después de una manera consciente a lo que lo circunscribe y le da su dimensión.

Esto último, se hace muy necesario, y le ayudará a encontrar la verdadera razón de su propia identidad y naturaleza espiritual.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

¿QUIÉN HA DICHO QUE EL MIEDO SEA MALO?

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A continuación me gustaría hacer una disertación del hombre en su secuencia filogenética, con los mecanismos de desarrollo que despliega para la doblegación de la naturaleza y su comprensión, fruto del crecimiento de su inteligencia. Y por qué el hombre como ente creado en este universo, sigue una pauta fija, incrustada en lo más profundo de su esencia.
El hombre por naturaleza es un ser cambiante. En su contínua evolución va revisándose y actualizándose. Contrasta su experiencia con los acontecimientos que se van encadenando y, en la mayoría de la veces quiere obtener ventajas a cambio. Ese revisarse y repensarse, le va ofreciendo una estabilidad que le dá el equilibrio necesario, para seguir caminando ante la incertidumbre que lo envuelve.
El hombre siempre ha tratado de domar el caos, ya sea con brujerías, supersticiones, divinidades, religiones, filosofías, ciencias, tecnologías, ….y con un largo etc. Pero no obstante, siempre sigue teniendo esa necesidad de controlar, de hacer suyo, de comprender, de saber, de crecer ó evolucionar, de progresar; es decir, de poder llegar más allá.
El hombre presiente desde siempre que el camino es largo, sí, tan largo que cada día lo sigue andando y nunca termina. Es esa continuidad en el tiempo, que va parcelando en diferentes disciplinas para no perderse y valerse de ellas cuando las necesita, las que lo avalan y lo sujetan a la realidad que vive. Pero su impulso surge desde el mundo inmaterial de sus ideas. –verdadero motor que le va a ayudar, para ir conquistando todas las plazas posibles en su trayectoria –.
Pero lo que al hombre le hace avanzar sin duda, es algo muchísimo más elemental, escrito ya en la primera célula del origen, y es: SU MIEDO A DEJAR DE SER, es decir, a que lo desconocido le cause daño, de ahí precisamente, su necesidad intrínseca de controlar, de hacer suyo –al que me refería –, de tratar de aclarar la duda, de encontrar la verdad, de gustarle el saber como instrumento para hacerse con la mayor sabiduría y con ella del mayor dominio.
El hombre deviene en un ser que a través de cuestionarse todo, por sentir verdadera incertidumbre y miedo, se hace filósofo.
Este miedo es una impronta en su esencia para la búsqueda sin fin. Es la semilla de la que ha germinado todo y de la que se sigue sirviendo, pese a todo el bagaje histórico, cultural y educacional del que ha ido revistiéndose. Y es el que sigue imperando en la civilización actual.
El hombre si no tuviera esa necesidad de control que le dá su miedo intrínseco, no habría llegado en su largo camino recorrido hasta aquí.
Por ejemplo, el hombre en su faceta política, es ese ser revestido de lo expuesto anteriormente, pero dentro de un propósito social: prevalecer sobre aquello que le es  desconocido y le provoca inseguridad. De ahí, muchas veces cuando se siente amenazado, la reafirmación en su propia visión de la realidad social que lo rodea. Si esa amenaza es relevante para la consecución de sus fines sociales, provocará unas reacciones igual de relevantes en sus posibles respuestas. El miedo a la libertad en este caso, nos lo causa el miedo por la imposición del otro.
También, cuando el joven, llegado el momento abandona “el nido”, pese a lo conocido, seguro y confortable que se pudiera encontrar, surge esa impronta como miedo por dejarse controlar y busca formar su propio nido. El hombre actual necesita encontrar su identidad y valerse. Es precisamente su miedo a no ser, el que le hace buscar su propia independencia y control.
Si el hombre es hombre, es gracias a su gran afán en buscar y comprender lo que lo rodea, y la impronta del miedo a dejar de ser, esta tan intrínsecamente presente en su esencia, que es también la que ha posibilitado todo lo aventurero y explorador que hay en la humanidad., lo que no se conoce, no se sabe a priori como nos puede afectar, si se nos manifiesta (no controlamos), ese es el empuje que utiliza el hombre para su búsqueda existencialista y que derrama en todos sus ámbitos, como semilla pronta a germinar en el área que se necesite.
Por lo cual hay un miedo atávico, insertado en lo más profundo de la esencia humana, algo reptiliano y que toda la ilustración desplegada en la humanidad hasta nuestros días, no ha podido borrar.
Maribel Durán

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