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CONFÍA Y SIENTE MI AMOR

amantes

Nubes rojas y púrpuras surcan abismos.

La sinrazón sacó la batuta  en orquesta equivocada.

Mis carnes arrobadas

las sacuden tus bramidos

y claman:  ¡No seré poseída! ¡Sino amada!

Despierta de tanta ira y

báñate en calma.

Escucha a la alborada,

ella sabe que soy tu amada,

tu mujer brillante de sol.

¡Nada temas!,

ni crees abominación

rasgando tan puro y ardiente amor.

Mi pasión contenida

tiene dique en la distancia.

Son tus espejismos desbocados

nacidos de tus celos

que como ríos sin cauce

van anegando tus miedos.

Ya el hijo de los Andes

lanzó la flecha de Cupido

y clavada está,

ningún otro trovador acertará

Sueño con tus manos recorriendo mi piel,

es la hoguera que me hace arder.

Oigo latidos galopar por tu pecho,

dándome tiernos bocados

que endulzan de pasión los besos.

Tu cálido aliento es fuego fundido

que arrecia mi bosque.

Con tu hombría enaltecida

se va alimentando el volcán  que me estremece,

te abrazo, me acunas

y fundidos cabalgamos en frenético  vaivén,

hasta que la luna se esconda en el horizonte

y la aurora se perfile en él.

Marybella

© Todos los derechos reservados

SOY TU LUZ

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Penetras en la luz de mi esencia
clamando posesión.
Tu ímpetu secuestra mis ansias
llamando y redoblando el furor.
Aromas andinos ya me cabalgan,
pintando mi piel de sudor.

Noto tus labios en caricia ardiente,
haciéndome restallar alborozada,
van suspirantes y gozosos
llevándome en la pendiente de tu frenesí.
Trasciendo vestida de gala: amarillo y carmesí,
como sol y fuego me abraso en ti.

El río de mi savia toma rumbo y
penetra el horizonte,
asomando brillante de sol.
Ha encontrado la cima de tu pasión
y con salmos, cítaras y laúdes
festejan nuestro amor

Seré valle felino de suaves prados,
dejaré que encuentres mis montañas
que bajes quedamente mis laderas.
que tu piel se llene de rocío
cuando la vida eleve la cabeza
y penetre en mi bosque ensortijado

Soy tu musa y dulce enamorada,
reverente diosa, mujer bañada de sol,
surcando el océano con las mil estrellas
que guían nuestra unión.

Marybella

© Todos los derechos reservados

SOY BRASA

POEMA SOY BRASA

Ninguna noche ensombrecerá nuestro mar,
soy brasa encendida
que va socavando la oscuridad.
Rendiré tributo al amor
con el júbilo hecho luz de mil estrellas.

¡Espérame!

Bañada en Sol llegarė y
besaré tu playa.
Salmodiando al agua, a la sal y
a toda tu espuma blanca.

Miro el horizonte en la lejanía del mar,
para que tu eco errante acaricie mi estar.
Me voy acercando ya, clamando mi amor,
sin nada que me de temor,
tan solo me acompaña la llama
que alumbra mi posición.

Cuando en lo profundo de mi,
ya escucho tu voz,
una sinfonía de notas vibran a la par en mi corazón.
Ellas se van reproduciendo como una dulce canción,
mientras van caracoleando tus sonidos en melodía de amor.

Así me expando en las ondas
que me acarician el alma
y me dejo llevar a la marisma de tu calma.

Marybella

© Todos los derechos reservados

EL DRUIDA

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Desde que amaneciera, su figura aparecía recortada contra el horizonte, miraba reverente a los pájaros que volaban y surcaban el cielo. Trataba de interpretar los designios que sus formas y balanceos dibujaban en el aire.
Hoy era el gran día y de los auspicios que llevara, saldría el guerrero más capaz y dotado para ser cabeza visible de su pueblo. Él pondría alas al sueño y como águila imperial, todos lo seguiriamos hasta buen puerto.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

EL SUEÑO ANARANJADO

El sueño anaranjado

Veía un velo anaranjado y detrás de él una luz amarillenta atraía mi atención. Notaba como toda la luz estaba tamizada en anaranjado pastel, mientras, seguía volando en mi incansable aleteo para llegar y darle la vuelta al horizonte de mi sueño. Esa noche desperté y no conseguí llegar, pero eso no me detendrá  mientras siga teniendo noches para soñar. Algún día conseguiré darle la vuelta al horizonte y ver lo que esconde detrás.

Maribel Durán

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ALMA Y CUERPO

 ALMA Y CUERPO

No huyas ni te escondas, que nada puedes pretender. Eres origen y en cuerpo te llevaré. Es estirpe divina lo que corre por tus venas, llevando la savia de vida que algunas veces te lacera. Contigo voy cabalgando una vida que a veces se convierte en herida.

Sacaré fuerzas de flaqueza para seguir batiéndome en este día a día que puede ser amanecer al viento y noche, a veces, sin luna ni estrellas. Pero no desespero, que sė que el camino es largo y serpenteante, pero me guía el horizonte, allí, hacia su línea, está esa parada necesaria que todo alma tiene que tocar.

Encontraré mi momento y entonces dejaré de cabalgar, la montura se hará demasiado dura y encallecida andaré ya, habrá un día para el descanso y el festejo de estar en paz. Quiero tocar ese techo con la frente bien alta, sabiendo que lo hecho, lo hice para saciar mis ansias de aprender, de saborear hasta el último regusto que la vida me dio.

No se huye de lo que te regalan, sino que se aprende a vivir. Por difícil que sea, tiene que ser así. Solo puedes enmendar tu plana mientras caminas y miras atrás para saber que dejaste. Y cuando al frente eches la mirada, sabrás lo que no debes ya hacer, que eso dejó una huella indeleble. Otra tendrás que forjar, más honorable y hermosa, donde palpes tu corazón y dejes mensajes de amor. Esos son los que redimen y regalan emoción para nutrir la vida con lo mejor.

Cuando caminar se haga tan difícil que no se pueda más, tómate tu tiempo, quítate las espinas, cúrate  las llagas y después sigue. Que mientras tengas piernas no lo puedes evitar. Ya llegará el momento en el que no te puedas ni mantener, la vida lo sabe, no te preocupes, que el camino en algún momento se borra y solo el horizonte permanece. Ya será con alas, seguramente, cuando lo puedas rebasar.

Maribel Durán

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