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Y SOLO ERA UNA FLOR

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En el borde del camino, tropecé con una flor. Estaba pisoteada y sus pétalos medio mustios. No sé por qué, me agaché y la recogí.

Un impulso hizo que me la llevará a la nariz. De su maltrecho y ajado cuerpo vegetal, brotaba un aroma eclipsado entre sus frágiles pistilos., después la acerque a mi corazón y mis ojos se anegaron de saladas y cálidas lágrimas. Recordé la última vez que mi perdido AMOR me regaló una azucena blanca, como la que envolvían mis dedos, y de alguna manera, todavía sentía vivir dentro de mi.

Vivir dentro de las emociones que todavía me poblaban y hacían que renacieran los recuerdos. Entonces, ellos llamaron a mis lágrimas, y serenas, comenzaron a deslizarse por mis mejillas.

Esas lágrimas iban cayendo como suave lluvia sobre su corola, a la vez, que muy quedó, le susurraba que ya nadie la pisotearía más, que había caído en mis manos y la cuidaría como mi más preciado tesoro. Le dije que era muy hermosa y dentro de mi corazón siempre tendría un lugar. Después, la separé de mí y la volví a mirar. ¡Milagro excelso! , su mustia textura volvía a erigirse fresca y lozana ¡ya no estaba ajada! Una vida nueva había cobrado.

Solo la energía del amor, que salía de mi corazón, fue su alimento. Que hermosura desplegaba y de qué manera me la regalaba. ¿Quién dijo que una flor solo era bella? Ella era una flor, muy bella, pero también recogió la vibración que le dio el amor y con él revivió, sacando todo su esplendor y haciendo que de nuevo brotara esa profunda esperanza, que de mí, había huido ya.

Por eso, bendita flor, te acaricio con mi alma y tus pétalos de terciopelo van calando hondo en mi sentir. Eres un regalo para la vista con tu hermosura, un aroma florido para mi olfato y una agradable sensación sedosa para mis dedos… toda tú agradeces mi amor y me devuelve duplicada esa magnífica energía, brotando de ti una fragancia, que aún hoy, y después de mucho tiempo, sigue impregnando mi vida.

Marybella
© Todos los derechos reservados

BENDITO AMOR

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Cuando me asomo a tu cara
y contemplo esos lindos ojos
que engalanan tu mirada,
algo se trastoca en mi,
dándome todas las energías
que necesito para vivir.
Eres como una dulce melodía
que se adentra poco a poco
y penetra en mi sentir,
haciendo que cada poro
como flor se abra a ti.
Desplegando lo mejor
que habita en mi corazón,
y llenándolo de amor
inquebrantable hacia ti.
Buscándote en cada instante
para que alimentes mi vida
y le des toda su razón,
sin fronteras que lo paren,
ni muros que lo conformen.
Así me envuelvo en el gozo
que sacude mi pasión
y va calentando mi vida
como hoguera crepitante
que renace cada día
en cascadas de ilusión,
para que todo se bendiga
y le de gracias a Dios.

Marybella
© Todos los derechos reservados

LA SOPRANO

la soprano

 

Además de ser muy bella, tenía tanta conmiseración, que todos los días llevaba en sus bolsillos montones de monedas, que regalaba a aquellos desdichados que tendían sus manos hacia ella.

Aún recuerda mejor que nadie, no hace demasiados años, como ella también era una de esas manos tendidas, esperando que alguien se dignara socorrer.

Tuvo suerte de ser bella y tener una voz sorprendente, porque un día alguien mirándola a sus dulces ojos, la rescató.

Le dio techo, calor, educación y esperó a que se convirtiera en una maravillosa esencia, dispuesta a exhalar ese perfume que algunas personas esconden entre los pliegues de su alma.

Ella un día los afloró decidiendo cantar y agradecida a la vida y al ser que le había dado todos sus desvelos, liberó el amor que inundaba su corazón, dando rienda suelta a ese ruiseñor que trinaba desde su garganta, deleitando a todos con el hermoso encanto de ese don maravilloso que el Todopoderoso le quiso otorgar.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

MI HIJO FABIO

Fabio

A ti mi amor que te lleve nueve meses en mi vientre,
haciéndote carne de mi carne y sangre de mi sangre.
A ti que eres el sol que alumbra cada día mi vida y me llenas el corazón.
A ti que salmodias con tu amor de hijo la dicha de hacerme inmensamente feliz.
Solo por conocerte, hijo mío, me ha merecido la pena vivir.
Te quiero, mi vida.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

 

MEJOR SIN TI

MEJOR SIN TI

¿Por qué me diste falsas esperanzas?

¿Por qué lastimaste mi corazón?

¿Por qué tuviste que aprovecharte de mi amor?

¿Acaso fue porqué te quise con tantas ganas y tuviste miedo,  qué decidiste terminar con este amor?

Sufro sola mi derrota por no ser dueña de tu amor y las  lágrimas de tu olvido derramo con la tristeza de que sea así. Pero a esta altura no me puedo llevar a engaño y  aunque me duela tanto, tanto tu desamor, que el alma se me parte en dos,  sólo podré ser afortunada sin ti.

Que hombres hay muchos y de otra condición, que no quiero los pintureros que solo saben aprovecharse y después rompen el corazón.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

 

MEDITACIÓN

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Hay un lugar mágico en el centro de mi corazón, desde allí vivo la vida que gota a gota renace cada amanecer. Él es la inmensa ventana por donde fluye mi amor. Ese amor que tiene alas y se posa en los montes que el sol colorea, enardecido por la  energía que irradia desde mi ser.

Cada día me regala esa fuerza majestuosa que impulsa la vida para sentirla hermosa y llenarme del espíritu cautivante que vibra en continua melodía.

Mirando a través del corazón me llega la paz que a mi espíritu reconforta, sintiendo el dulce eco que se va reproduciendo allá a lo lejos, donde la cordillera besa el cielo y los suspiros se los lleva el viento.

Aquí, en profunda meditación, todo se vuelve etéreo y sin peso. Ya soy pájaro, viento, luz, montaña y cielo. Salgo de mí y vuelo, nada me detiene, no tengo vértigo. Encontré el pilar de mi basamento, y ya nada me puede hacer caer porque me siento integrada en cada partícula divina del SER.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

 

SANGRE NUEVA

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El fotógrafo sacó la cámara y disparó una y otra vez hasta que estimó que ya era suficiente. A la chica la habían encontrado unos operarios que la agencia inmobiliaria había enviado para hacer un reconocimiento de la casa y ponerla a la venta, según indicaciones de su actual propietario.

La casa llevaba cerrada más de un año desde que falleció su último inquilino, un viejo solitario y misterioso. Ahora había pasado a pertenecer a un sobrino que vivía en Centro Europa.

La chica estaba tumbada cuan larga era en el sofá, tenía una expresión heladora en la cara, como si la sorpresa y el terror se hubieran petrificado en un rictus.

Mientras el comisario de policía estaba tomando notas, el forense, firmaba el acta de defunción. Estaba claro que había sido un asesinato, la víctima tenía clavada una gran estaca a la altura del corazón, pero aunque su piel era de una palidez extrema, no había en el escenario del crimen, ni una sola gota de sangre. Era como si la estaca hiciera las veces de torniquete.

Un furgón llegó, no bien habían terminado todos los procedimientos pertinentes y subiéndola a una camilla, se le dio traslado al depósito de cadáveres para que el forense le practicara la autopsia.

Antes de meterla en la cámara frigorífica, le colocaron una etiqueta de identificación que colgaba del dedo gordo del pie derecho. En ella se especificaba: mujer de raza caucásica, edad comprendida entre 25 y 30 años, de 1, 70 m de estatura y 60 kg de peso. Muerte sobrevenida por estaca clavada, produciendo una herida mortal, con entrada por el pecho y trayectoria hasta el corazón.

A cinco km de allí, en el cementerio local, se produjo un hecho tenebroso, había una tumba abierta y dentro se veía un ataúd con la tapa desplazada y mostrando su interior vacío.

Por otro lado, en el edificio forense, a las 12 horas de la noche estaba prevista la autopsia del cadaver. Nunca se llegó a realizar. A la mañana siguiente encontraron en la mesa al forense, con los ojos desorbitados y una estaca que atravesada su corazón. Del cadáver de la mujer, no había ni rastro.

La policía alertó a la población e Informó de los hechos. En su comunicado prevenía del inminente peligro que significaba que un posible psicópata andase suelto clavando estacas en el corazón.

Pasaron algunos días y lejos de que la policia diera caza al asesino, se fue multiplicando el número de víctimas de manera exponencial. Pero lo más sobrecogedor de todo, era constatar, que los cadáveres desaparecían como si se los hubiera tragado la tierra.

Fue pasando el tiempo y algo muy tenebroso y maligno se fue condensando en el ambiente.
Un día, apareció por allí un reportero, su periodico lo había enviado para investigar sobre los hechos ocurridos, estos, habían transcendido más allá de la propia población, haciendo que se extendiera el miedo como un halo por todo el estado.

Una vez allí, no encontró a nadie que le pudiera hablar sobre lo sucedido. El escenario resultaba realmente dantesco: las calles permanecian desiertas a pleno día, los comercios abiertos y como abandonados, las casas desmoronándose.

Siguió caminando hasta que llegó a las afueras del cementerio. Traspasó la verja de entrada y contempló múltiples tumbas. El cabello se le erizó cuando se dio cuenta de que estaban todas abiertas y con los ataúdes semicerrados.
El espectáculo que pudo observar en la población era desolador, pero lo del cementerio era de lo más siniestro, se le sobrecogió el alma y se le pusieron los pelos de punta.

De pronto, se sintió inmerso en la más absoluta soledad. Notó como la tarde iba dando paso a la noche con sus tinieblas. Entonces tomó su móvil con gran agitación y una vez establecida comunicación, fue manifestando de manera nerviosa lo que había observado. Después, con un sudor frio corriéndole por todo el cuerpo, dio la vuelta para marcharse, pero en ese preciso momento oyó como unas bisagras herrumbrosas chirríaban a escasos metros de donde se encontraba, terminando el ruido en un golpe seco. Creyó volverse loco de pánico cuando unos ojos inyectados en sangre lo miraban fijamente, supo que lo estaba esperando y nunca saldría de allí…

Fueron pasando los años y el planeta se convirtió en una gigantesca tumba. Los días y las noches se sucedian cuando la luz del sol se ocultaba y la noche desplegaba su oscuridad como un extenso manto y los miles de millones de muertos cobraban vida, una vida siniestra y oscura, donde las tinieblas tomaban posesión y nada nacía.

Pero un día una luz cegadora cruzó el cielo. Un buen presagio se vaticinó para una nueva humanidad. Algo diminuto descendió y con las primeras luces del alba se vio a un pequeño niño con ojos luminosos que al tocar el saliente abrupto de una roca, se hirió., entonces, una sola gota de sangre cayó a la tierra desde su dedo. En ese momento fue cuando comenzó a oírse un ruido monstruoso. Era un estridente bramido que llegaba desde lo más profundo de las entrañas de la tierra y algo nuevo empezó a brotar en ayuda de la vida.

Esa pequeña gota de sangre pura fue la causa, comenzó su recorrido y como si de un diminuto río se tratase, iba regando por donde discurría, produciendo que las tinieblas se retirarán a su paso y haciendo que la vida soterrada volviera a germinar y se alumbrara con la imperecedera energía que porta el amor.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados

AL DICTADO DEL CORAZÓN

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El grito salió profundo, fuerte y se fue escalonando. Profundo en su recorrido, fuerte en su intensidad y el escalonado lo fueron marcando los hipidos entrecortados que le dictaba su corazón, cuando los ojos abría y se encontraba con aquel terrible espanto soberano de dolor.

Ustedes para terminar, solo imaginen lo peor.

Maribel Durán

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