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TENER PAZ CONSIGO MISMO

sentir paz

 

Cuando se consigue estar en paz consigo mismo, es el mejor tributo para sentir todo lo que fluye en armonía desde nuestro yo profundo al mundo exterior, dándonos esa sabiduría y equilibrio que son alimento de vida. 

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

 

ENCUÉNTRATE

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Hay veces, que mirando al mundo yo me pregunto, ¿Hacia dónde vamos?, y me lo pregunto porque la mayoría de las veces no lo sé. ¿Acaso somos hojas, que el viento puede arrastrar? A veces me parece tal como lo veo, que así parece que sea.
Pues no, no somos hojas, sino entes animados revestidos de materia. Y además de mente tenemos espíritu, que es eterno, es energía que nos modula y nos hace vibrar. Entonces, por qué nos dejamos arrastrar y no miramos hacia nuestro interior para recuperar la verdadera fuerza de la que estamos dotados.
Si tuviéramos un diálogo interior de continuo, sabríamos donde pisamos y cometeríamos muchísimos menos errores que nos hacen infelices, porque sé, que dentro está la sabiduría de la que todos, absolutamente todos, estamos dotados.
Esa sabiduría es auténtica, no hay que valorarla, solo ES, y nos puede abarcar en todas las parcelas que habitamos los seres humanos y darnos el norte de nuestras vidas, seguro que con ella actuando, se consigue la armonía de la que carece gran parte de este mundo.
Donde realmente veo armonía sin par es en la naturaleza, lo tiene todo, lleva ese mensaje energético para lo que fue creada y lo desarrolla al 100%, de ahí, su inconmensurable hermosura cuando se desarrolla con todo su esplendor, nadie la cuida, no lo necesita, ya lleva todos los códigos de su función. Por qué nosotros, que nos creemos criaturas cuasi perfectas y por encima de todo lo creado, no somos capaces de alcanzar esa armonía intrínseca.
Creo que tengo la respuesta, si fuésemos más humildes y nos fijásemos con los ojos del alma en todo lo que nos rodea, encontraríamos tantísimos mensajes que desde siempre están ahí, clamándonos de mil maneras y nos servirían como espejos donde mirarnos. Pero no, preferimos que con nuestros orgullos, a veces infames, y nuestros egos enormes y desatados, nuestro parloteo inagotable mental y nuestras faltas de escrúpulos, nos dejamos llevar por la corriente, y lo peor de todo, sin saber nunca colocar el ancla.
Creo que cada uno en su vida tiene que encontrar ese momento donde recuperarse de tantísimo ruido y bullicio mundano, de saber cuales son sus límites en la parcela de su vida y acotarlos para no dejarse invadir por tantísima banalidad que lo único que hace es dispersar y confundir.
Es muy importante reflexionar, y hacerlo desde la normalidad de nuestro día a día. Ser conscientes y mantenernos alertas de lo que realmente resulta peligroso para nuestra integridad.
Somos personas con potencialidades que ni sospechamos, nos dejamos avasallar por lo de fuera y no desarrollamos lo que realmente somos y de seguro actuaría dándonos suma felicidad. Esa felicidad es la nueva luz que nos iluminaría dando a manos llenas bienestar hacia afuera.
Está reflexión es voluntad imperecedera que debe mantenerse en nuestro yo profundo, y nos lleva a comprender los fundamentos que nos comportan y nos dan verdad de vida.
El amor es una vibración que forma la base de la vida y como árbol que tiene bien enraizadas sus raíces, crece con tronco robusto y se expande con muchísimas ramificaciones para llegar hacia todos los puntos., así, es como tenemos que crecer, mientras vamos siendo y fluyendo en esta experiencia vital. Cuando se ejerce de esta manera, sabemos que de continuo la vida se convierte en un río de corriente continua que fluye regando cualquier instancia de vida y nos deja saborear plenamente nuestro ahora, desterrando el sinfín de miedos y temores que de manera injustificada nos invaden y nos agotan y colapsan sin una realidad que lo justifique.
Os invito a mirar de verdad en vuestro interior, ya veréis cuan interesantes y maravillosos sois. Con todo mi amor, para todos mis amigos.

Maribel Durán
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