SOY DE AQUÍ

soy de aqui

 

Te cuento que nací cuando la primavera toca a su fin.

Que soy hija del aire y mi cabeza vuela ágil y sutil.

Que no derrocho tiempo en lo que me hace sufrir.

Que soy positiva y trato siempre de llenar de flores mi jardín.

Que desprecio la traición, la posesión, la maledicencia y la intromisión.

Que amo la inocencia, la transparencia, el orden y la pulcritud.

Que fuerza pongo en lo que siento, y la doy, a quien quiero hacérsela sentir.

Que lucho por mis metas, con denodada ilusión, dejándome hasta la piel.

Que no aguanto la estupidez del que se cree listo y se las va dando.

Que el mejor abono para sembrar en la vida se llama amor y honradez.

Que miro a las estrellas y soy polvo de ellas, polvo con corazón e inteligencia.

©Marybella

CONSCIENCIA: GUÍA DE VIDA

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Si hay un conato de verdad en nuestra vida, aunque solo sea eso, una presunción o media verdad, es hora de anclar con ella y esculpir con nuestro día a día esa verdad. Porque es una manera de conseguir que con ello se expanda y una cosa nos lleve a otra. Así, de una parte comprendida nos implicará la relación con otra, y poco a poco, iremos completando como si se tratara de un puzzle, nuestra razón de ser aquí.

Esto que por aquí voy dejando, no son cuestiones imaginadas, son experiencias de vida que me trasladan en sí mismas a otras vivencias que me hacen extrapolar. Y con ello, reconocer y apreciar lo que me va consolidando y haciéndome evolucionar.

Creemos que lo sabemos todo sobre nosotros mismos y obviamos, a veces, casi todos los por qués de nuestras respuestas, sentimientos y reacciones ante circunstancias o hechos. Nada más lejos del camino de saber quiénes somos y por donde nos encontramos. Reflexionar sobre lo que nos hace ser ante unas cosas u otras, es precisamente, lo que nos hace comprendernos para tomar la batuta de nuestra vida y no dejarnos llevar por las continuas corrientes que en ella se cruzan.

El hilo conductor o guia de nuestra vida nunca lo debemos de perder, es el que nos da equilibrio para no caer, y sí, en algún momento caemos, de seguro que teniendo asido este hilo nos volveremos a levantar, e incluso, seremos más fuertes y sentiremos menos daño en otras posibles caídas u obstáculos que nos vayamos encontrando en nuestro caminar.

Cuando se planta un esqueje en la tierra, todos sabemos que hay que cuidarlo mucho al principio si queremos que agarre, y esto es así, porque se empatiza con su debilidad. Ante ello le prestamos todos nuestros cuidados: que la tierra que lo contiene este suficiente esponjosa para que se nutra bien, que la cantidad de agua sea la apropiada, que su raíz esté lo suficiente introducida en la tierra para que el viento no la arranque. Si todo esto se puede llegar a hacer con una planta para que crezca y se haga fuerte y nos de buena sombra o buenos frutos, además de hermosear nuestro ámbito, imaginaros el cuidado y empatía que se debiera de dedicar a un ser humano para que también se sintiera amado y diera sus mejores frutos. El amor es la semilla que todo lo puede, absolutamente todo, es mágico. Pero antes hay que sentirlo y extrapolarlo a lo que nos envuelve: personas, animales, plantas. Después,  conseguiremos expandirlo una vez fijado en lo pequeño hacia lo inconmensurable: los astros, el universo y Dios, sumo creador de TODO lo manifestado y lo no manifestado. Porque a Dios es imposible comprenderlo, es ilimitado, pero sí se le puede amar sin límites cuando se va comprendiendo su excelsa obra, empezando por nosotros mismo aquí y continuando por cada uno de los prodigios que queramos explorar. Sí bien es inabarcable, siempre podremos recrearnos en su inteligente y genial obra de todo lo manifestado con su precisión matemática, con su justicia divina y con el equilibrio de sus ciclos vitales en todos los órdenes.

Es una pena que pasemos por aquí y no seamos conscientes de lo envueltos en prodigios que estamos. Y no penséis que para ello hay que ir al colegio, a lo que me estoy refiriendo, no. Ya contamos con  todos los instrumentos para ello, solo tenemos que hacer que funcionen para encontrar y apreciar tantísimas maravillas. La sabiduría se encuentra en el alma que nos habita, miremos hacia nuestro interior y encontraremos la verdadera savia de vida que engrasará todas las herramientas de las que estamos constituidos,  para tener los logros necesarios que nos den la medida de nuestro ser aquí.

Recordemos siempre, que cada uno de nosotros crea la realidad que vivimos y que el objetivo de ella nunca se debiera medir en cuestiones materiales, porque no hemos venido aquí a ganar dinero, a tener lindas mansiones, ni automóviles deportivos último modelo o yates de muchos metros de eslora…, no, de ninguna manera, todo eso es una banal ilusión que no nos hace evolucionar un ápice, más bien todo lo contrario, lo que nos hace es quemarnos en la hoguera de las vanidades. La fibra del alma se alimenta de la consciencia divina que contiene una sabiduría total, en ella lo encontraremos todo siempre, fuera de ella solo seremos pajas al viento.

El universo en el que habitamos se sostiene sobre la lucha de los opuestos. El bien no existiría sin el mal. No habría luz sin sombras. Alegría sin tristeza. Salud sin enfermedad. Amor sin odio. Ni creatividad sin vacuidad. Desde ahí, se puede transcender con el equilibrio que impone nuestra propia sabiduría para ir creando nuestra experiencia vital. Porque la clave de una vida feliz, consiste más bien, en dirigir bien los sueños latentes en nosotros, eso que vislumbramos, y tomemos de la nada esa parte que constituye nuestro objetivo y se consuma como parte del todo.

El ser humano seguirá existiendo y encarnándose en este plano, mientras en él impere su deseo de crear nuevas experiencias.

©Marybella

VAMOS A BAILAR

VAMOS A BAILAR

Dame tus caderas y mécelas al ritmo de mi compás.

Envolviéndome con ellas, por delante y por detrás, así,  acercándolas más y más.

Y luego un, dos, tres…un, dos, tres, volvamos a empezar.

Agarro tu talle cimbreante y mi piel se viste de ti.

Te siento abierta y quiero ya beber tu néctar, ese que se derrama entre tus piernas,  lubricando el ritmo de tus caderas.

Tu pecho rompe los diques del deseo al vaivén de mi compás, mientras tu boca sella la mía incitándome, si se puede, aún, más y más. 

Qué ya no puedo aguantar los deseos, los deseos que tengo de ti y en el éxtasis de la música me dejo arrastrar por fin.

 © Marybella

 

Mi MUSA

   mi musa                 

Le dije a la musa que bajara. No me escuchó y  lejos de hacerlo se perdió por ahí. Después de concentrarme para que volviera, ella se resistía y resistía. Por fin conseguí que se acercará y aproveché para preguntarle la razón, entonces  me dijo: LAS MUSAS TAMBIÉN DESCANSAN.

©Marybella