CONSCIENCIA: GUÍA DE VIDA

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Si hay un conato de verdad en nuestra vida, aunque solo sea eso, una presunción o media verdad, es hora de anclar con ella y esculpir con nuestro día a día esa verdad. Porque es una manera de conseguir que con ello se expanda y una cosa nos lleve a otra. Así, de una parte comprendida nos implicará la relación con otra, y poco a poco, iremos completando como si se tratara de un puzzle, nuestra razón de ser aquí.

Esto que por aquí voy dejando, no son cuestiones imaginadas, son experiencias de vida que me trasladan en sí mismas a otras vivencias que me hacen extrapolar. Y con ello, reconocer y apreciar lo que me va consolidando y haciéndome evolucionar.

Creemos que lo sabemos todo sobre nosotros mismos y obviamos, a veces, casi todos los por qués de nuestras respuestas, sentimientos y reacciones ante circunstancias o hechos. Nada más lejos del camino de saber quiénes somos y por donde nos encontramos. Reflexionar sobre lo que nos hace ser ante unas cosas u otras, es precisamente, lo que nos hace comprendernos para tomar la batuta de nuestra vida y no dejarnos llevar por las continuas corrientes que en ella se cruzan.

El hilo conductor o guia de nuestra vida nunca lo debemos de perder, es el que nos da equilibrio para no caer, y sí, en algún momento caemos, de seguro que teniendo asido este hilo nos volveremos a levantar, e incluso, seremos más fuertes y sentiremos menos daño en otras posibles caídas u obstáculos que nos vayamos encontrando en nuestro caminar.

Cuando se planta un esqueje en la tierra, todos sabemos que hay que cuidarlo mucho al principio si queremos que agarre, y esto es así, porque se empatiza con su debilidad. Ante ello le prestamos todos nuestros cuidados: que la tierra que lo contiene este suficiente esponjosa para que se nutra bien, que la cantidad de agua sea la apropiada, que su raíz esté lo suficiente introducida en la tierra para que el viento no la arranque. Si todo esto se puede llegar a hacer con una planta para que crezca y se haga fuerte y nos de buena sombra o buenos frutos, además de hermosear nuestro ámbito, imaginaros el cuidado y empatía que se debiera de dedicar a un ser humano para que también se sintiera amado y diera sus mejores frutos. El amor es la semilla que todo lo puede, absolutamente todo, es mágico. Pero antes hay que sentirlo y extrapolarlo a lo que nos envuelve: personas, animales, plantas. Después,  conseguiremos expandirlo una vez fijado en lo pequeño hacia lo inconmensurable: los astros, el universo y Dios, sumo creador de TODO lo manifestado y lo no manifestado. Porque a Dios es imposible comprenderlo, es ilimitado, pero sí se le puede amar sin límites cuando se va comprendiendo su excelsa obra, empezando por nosotros mismo aquí y continuando por cada uno de los prodigios que queramos explorar. Sí bien es inabarcable, siempre podremos recrearnos en su inteligente y genial obra de todo lo manifestado con su precisión matemática, con su justicia divina y con el equilibrio de sus ciclos vitales en todos los órdenes.

Es una pena que pasemos por aquí y no seamos conscientes de lo envueltos en prodigios que estamos. Y no penséis que para ello hay que ir al colegio, a lo que me estoy refiriendo, no. Ya contamos con  todos los instrumentos para ello, solo tenemos que hacer que funcionen para encontrar y apreciar tantísimas maravillas. La sabiduría se encuentra en el alma que nos habita, miremos hacia nuestro interior y encontraremos la verdadera savia de vida que engrasará todas las herramientas de las que estamos constituidos,  para tener los logros necesarios que nos den la medida de nuestro ser aquí.

Recordemos siempre, que cada uno de nosotros crea la realidad que vivimos y que el objetivo de ella nunca se debiera medir en cuestiones materiales, porque no hemos venido aquí a ganar dinero, a tener lindas mansiones, ni automóviles deportivos último modelo o yates de muchos metros de eslora…, no, de ninguna manera, todo eso es una banal ilusión que no nos hace evolucionar un ápice, más bien todo lo contrario, lo que nos hace es quemarnos en la hoguera de las vanidades. La fibra del alma se alimenta de la consciencia divina que contiene una sabiduría total, en ella lo encontraremos todo siempre, fuera de ella solo seremos pajas al viento.

El universo en el que habitamos se sostiene sobre la lucha de los opuestos. El bien no existiría sin el mal. No habría luz sin sombras. Alegría sin tristeza. Salud sin enfermedad. Amor sin odio. Ni creatividad sin vacuidad. Desde ahí, se puede transcender con el equilibrio que impone nuestra propia sabiduría para ir creando nuestra experiencia vital. Porque la clave de una vida feliz, consiste más bien, en dirigir bien los sueños latentes en nosotros, eso que vislumbramos, y tomemos de la nada esa parte que constituye nuestro objetivo y se consuma como parte del todo.

El ser humano seguirá existiendo y encarnándose en este plano, mientras en él impere su deseo de crear nuevas experiencias.

©Marybella

VAMOS A BAILAR

VAMOS A BAILAR

Dame tus caderas y mécelas al ritmo de mi compás.

Envolviéndome con ellas, por delante y por detrás, así,  acercándolas más y más.

Y luego un, dos, tres…un, dos, tres, volvamos a empezar.

Agarro tu talle cimbreante y mi piel se viste de ti.

Te siento abierta y quiero ya beber tu néctar, ese que se derrama entre tus piernas,  lubricando el ritmo de tus caderas.

Tu pecho rompe los diques del deseo al vaivén de mi compás, mientras tu boca sella la mía incitándome, si se puede, aún, más y más. 

Qué ya no puedo aguantar los deseos, los deseos que tengo de ti y en el éxtasis de la música me dejo arrastrar por fin.

 © Marybella

 

Mi MUSA

   mi musa                 

Le dije a la musa que bajara. No me escuchó y  lejos de hacerlo se perdió por ahí. Después de concentrarme para que volviera, ella se resistía y resistía. Por fin conseguí que se acercará y aproveché para preguntarle la razón, entonces  me dijo: LAS MUSAS TAMBIÉN DESCANSAN.

©Marybella

NO LLORES SIN REVISAR LO QUE POSEES

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Yo sé que la vida no es fácil, son muchos los avatares que tocan, si o si, a nuestra puerta, y con ello, son muchas las nubes que descargan aguaceros irrefrenables donde a veces se disparan los truenos y relámpagos. Pero he de decir, que tarde o temprano la tempestad pasa, y aunque, quizá nos deje algo aturdidos, siempre se gana en experiencia y en hacernos fuertes para sortear otros obstáculos, y con ello, ir desarrollando e impulsando nuestra propia autoestima. O ¿Pensáis acaso, que la vida se nos regala sin más?

Yo no soy de esas personas que voy ventilando de continuo lo que sucede en mi entorno, ni tampoco, en mi intimidad. Soy muy pudorosa con todas las cuestiones que afectan a mi vida privada, y lo que pueda parecer por fuera,—y eso creo que es también el 99% de las veces en otras personas— no tiene que ver nada con lo que acontece de verdad en los mil y un problemas que se nos van presentando en el día a día. Pero no obstante, en mi se produce una experiencia vital que se puede resumir en el dicho: al mal tiempo buena cara. Es decir, me considero una persona POSITIVA y OPTIMISTA, porque he constatado, pese a todos los problemas de los que nos vamos envolviendo, que el nivel vibratorio alto y positivo de nuestro estado es fundamental para conseguir sentirnos mejor y atraer a su vez lo mejor.

Los niveles bajos de vibración en nuestro estado no nos producen más que tristeza, desgana, y si se prolongan en el tiempo, hasta depresión; qué, como todos sabéis: es una enfermedad del alma que crea una disfunción total donde solo se quiere desaparecer.

Es necesario que sepamos canalizar las emociones de una manera racional para conseguir, que ante ciertos acontecimientos o circunstancias, no nos perturben y nos hagan perder el norte. Para ello, es muy importante que nuestros pensamientos busquen salidas hacia la luz y nos hagan valorar tantísimas cosas como poseemos en forma de cualidades y en nuestro entorno afectivo y también material. Porque parece que solo valoramos lo que no tenemos, y lo que si tenemos, no le hacemos ningún aprecio. Por ejemplo: sabemos que tenemos dos piernas para caminar, dos brazos con sus dos manos para ejecutar múltiples tareas, una inteligencia dada que se manifiesta bajo diversas capacidades… Pero todo esto, al día a día, ni lo tenemos en cuenta. Nos tendría que faltar alguno de estos tesoros para darnos cuenta de lo que supondría su pérdida. Justo a eso me remito, creo que sobre todo somos muy DESAGRADECIDOS con nuestra vida, porque no tenemos en cuenta los prodigios que de continuo también están en nosotros y con nosotros. Si nuestro pensamiento se volviera positivo y sin miedos, pese a que alguna que otra vez nos pasara factura la vida, resurgiríamos siempre nuevamente y con renovado ímpetu. Así  como lo hace el sol, cuando durante un tiempo, ocultó su intensidad y brillo debido a las nubes que a veces transitan por el cielo.

Somos humanos y los sentimientos son fundamentales en nosotros, precisamente, son los que nos hacen ser humanos. Sigamos teniendo corazón para sentir lo que vibra y nos hace vibrar en la vida, pero siempre, AGRADECIENDO y dándole toda la importancia a lo que ya tenemos, y no pasando por aquí, como unos seres lastimosos que solo ven el vaso medio vacío y que siempre se están comparando con el que creen que le va mejor. CADA UNO LLEVA SU CRUZ, y el que no la divulgue, no quiere decir que LE PESE MENOS. Es cuestión de aceptar, y desde ahí, edificar hacia lo que creamos que nos pertenece. Buscándolo  sin mendicidad y con la fortaleza que nos da nuestro derecho de ser seres completos para conseguir nuestras metas.

Que lo material no sea lo único que puebla nuestra ambición, que ella se vista de espiritualidad para comprender, cada vez más, lo que de verdad es importante en nuestra vida y nos marca decisivamente. Tú ya eres un universo de belleza sin par y estás dotado de múltiples herramientas para crear y alcanzar tus metas, solo: ¡BÚSCALAS!

Tened en cuenta esta bella y sabia frase metafórica de Ravindranath Tagore, que resume perfectamente lo expresado aquí: “Si lloras porque has perdido el sol, tus lágrimas no te dejarán ver las estrellas”

©Marybella