Archivo de la categoría: Relatos breves

REFLEJOS

Reflejos

Había un submundo en su mundo interior, era esa burbuja la que lo mantenía vivo. En ella creaba otra realidad, sumergida, pero no obstante realidad. Sus zapatillas de lona y cordones se podían subir donde mandasen sus fuerzas y patear el mundo por cualquier lugar, pero él sabía que su verdadera realidad la formaban sus impresiones, sus luchas interiores, sus miedos, sus gustos, sus ilusiones…todo ello daba forma a lo que después surgía en el molde fabricado que lanzaba fuera de sí.

La vida era solo eso, una realidad interpuesta en un mundo subjetivo que cedían unos y otros, allí se cocinaba todo, después los manjares o no que en ella se prepararán,  al degustarlos podrían estar aderezados con diversos condimentos, pero a fin de  cuentas el artífice de tales guisos solo era cada uno en su mundo interior.

Marybella

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PUERTA CÓSMICA

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En el cielo se estaba abriendo una puerta hacia otra dimensión, unos rayos surgidos en expansión imantaban todo aquello que se movía y respiraba. Quien miraba hacía esta realidad de La Tierra era una civilización de niveles inferiores, que necesitaba extraer lo más negativo  de la humanidad para seguir alimentando sus bajas inclinaciones y mostrarse como vampiros animados por las ondas vibratorias de emociones reptilianas y ancestrales.

Cuando la puerta dimensional se cerraba de nuevo, la humanidad experimentaba  un embotamiento y a continuación, se sentía flotar en un mar de vida, amistad y amor.

Marybella

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NEVÓ Y NEVÓ

Nevó y nevó

El cambio climático tan anunciado no se dejó esperar, en pleno desierto de Nevada y en la ciudad de las Vegas una borrasca infernal trajo tanta agua convertida en nieve que durante días y días sólo nevó. Eso hizo que todo quedara bajo una gruesa capa de nieve que rompió el ritmo de la ciudad. Nadie podía movilizarse con los vehículos, ni hacer vida normal. Las calles, caminos y carreteras habían desaparecido bajo el manto níveo.

No existían registros de este lugar donde se hubiera dado un fenómeno igual. Por falta de medios, tuvieron que esperar varios días hasta que llegaron en su auxilio con máquinas quitanieves y toneladas de sal. Gracias a ello y poco a poco todo volvió a funcionar.

La nieve caída era tanta que para despejar la carretera principal, de acceso a la ciudad, la amontonaron en grandes y altos muros a ambos lados.

Las personas en sus vehículos ya podían ponerse en marcha, esa tremenda borrasca los había dejado retenidos demasiado tiempo en contra de su voluntad.

Pero lo que nunca llegaron a imaginar es que del cielo bajara una ráfaga de aire tremendamente caliente que derritiera toda la nieve en cuestión de segundos y le hiciera perder su densidad, haciendo que se convirtiera en instantes, en una masa gigante de agua líquida que como un mar bravío irrumpía en salvajes olas sepultando todo a su paso.

Marybella

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MEMORANZA

Memoranza

Quiero recordar esa mirada dulce e inocente que cada día muy de mañana me regalabas. Tus ojos eran portales vivos y lucientes, ávidos de vida, que se abrían de nuevo al mundo. Ellos solos conseguían hablar de tus emociones, dirigiendo esa mirada penetrante y llena de contrastes hacía mí.

Yo mientras tanto sentía la dicha de tenerte todas mis mañanas, tan cerca de mí. Acariciar tu suave piel mientras te ayudaba a quitar el pijama,  y te dirigía en tu nuevo amanecer…ya con tu mochila a la espalda te despedías a las puertas del colegio y yo me fundía contigo en un fuerte y cálido abrazo,  deseándote un día  bueno y feliz.

Marybella

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MARIPOSAS

Mariposas

Ellos eran amigos desde la infancia y una tarde que se encontraban en el embarcadero a orillas del lago, mientras tiraban piedras y hacían rebotes sobre el agua. Él hizo un lanzamiento que le llevó la piedra a dar tres saltos y con un apretar del puño y un grito de ¡hurra!, festejó su triunfo. En ese momento algo pasó, cuando sus ojos se miraron, vio la chispa de alegría en los lindos ojos de ella y la que fuera  compañera de juegos, se evaporó. Sentía como mariposas volando en su estómago, a la vez que un calor intenso surgía de su corazón. No pudiendo aguantar más la mirada, bajó sus ojos y una timidez  intensa lo recorrió.

Ella se lo quedó mirando y con certeza supo, con esa sabiduría que da la intuición, que él había descubierto que de la crisálida había salido una bella y jovencísima mariposa y de la infancia solo quedaba el recuerdo de su envoltura.

Marybella

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LOS YOES

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Cuando abro mis ojos por la mañana y veo la luz que a ellos llega…todo comienza de nuevo poniendo base a la realidad, el decorado está dispuesto para empezar la jornada. Salgo de mi intimidad para volcar pedacitos de mi yo que voy dejando por ahí.
Unos anclan y se estabilizan, otros vuelan sin ton ni son en caída libre, otros absorben lo que pueden y consiguen crecer para luego retornar a mí, otros se pierden en el vacío de la incomprensión que los va rozando, otros se detienen con punzadas de dolor y tristezas cotidianas, otros saltan en chispas de irritación, otros risueños me reconfortan el alma, otros, otros… pero ellos son todos míos.
Por la noche después de la batalla algunos no llegan, otros lo hacen mal heridos, otros flotando entre algodones echando capotazos de olvido, otros llenos de vida sentida y plena…todos ellos vuelven y se sumergen en el tiempo que se ha ido, saben que mañana un nuevo día llega y ellos vuelven a nacer.

Maribel Durán
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LOS DELFINES

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Surcaban el océano dando saltos sobre olas espumosas, que partían el agua y  bajaban hacia el fondo, luego tomaban impulso para lanzarse de nuevo y sacar su piel lisa y brillante al sol de la mañana.

Verlos era ver una familia feliz, los sentías llenos de energía. Y sabías en esos momentos, que el agua era suya, la luz del sol y el aire también. Todo era un sentir armonioso, en consonancia con el espíritu de la naturaleza.

Maribel Durán

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Y SOLO ERA UNA FLOR

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En el borde del camino, tropecé con una flor. Estaba pisoteada y sus pétalos medio mustios. No sé por qué, me agaché y la recogí.

Un impulso hizo que me la llevará a la nariz. De su maltrecho y ajado cuerpo vegetal, brotaba un aroma eclipsado entre sus frágiles pistilos., después la acerque a mi corazón y mis ojos se anegaron de saladas y cálidas lágrimas. Recordé la última vez que mi perdido AMOR me regaló una azucena blanca, como la que envolvían mis dedos, y de alguna manera, todavía sentía vivir dentro de mi.

Vivir dentro de las emociones que todavía me poblaban y hacían que renacieran los recuerdos. Entonces, ellos llamaron a mis lágrimas, y serenas, comenzaron a deslizarse por mis mejillas.

Esas lágrimas iban cayendo como suave lluvia sobre su corola, a la vez, que muy quedó, le susurraba que ya nadie la pisotearía más, que había caído en mis manos y la cuidaría como mi más preciado tesoro. Le dije que era muy hermosa y dentro de mi corazón siempre tendría un lugar. Después, la separé de mí y la volví a mirar. ¡Milagro excelso! , su mustia textura volvía a erigirse fresca y lozana ¡ya no estaba ajada! Una vida nueva había cobrado.

Solo la energía del amor, que salía de mi corazón, fue su alimento. Que hermosura desplegaba y de qué manera me la regalaba. ¿Quién dijo que una flor solo era bella? Ella era una flor, muy bella, pero también recogió la vibración que le dio el amor y con él revivió, sacando todo su esplendor y haciendo que de nuevo brotara esa profunda esperanza, que de mí, había huido ya.

Por eso, bendita flor, te acaricio con mi alma y tus pétalos de terciopelo van calando hondo en mi sentir. Eres un regalo para la vista con tu hermosura, un aroma florido para mi olfato y una agradable sensación sedosa para mis dedos… toda tú agradeces mi amor y me devuelve duplicada esa magnífica energía, brotando de ti una fragancia, que aún hoy, y después de mucho tiempo, sigue impregnando mi vida.

Marybella
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LA OTRA CARA DE LA REALIDAD

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Miraba al cielo y pese a que se asomaban a él unos espesos nubarrones de color gris, anunciando una pronta y vertiginosa lluvia, en su corazón, una nueva certeza había comenzado a darle una esperanza de cálida seguridad. En él, se despejaban las oscuras nubes para pasar a ver un claro cielo azul iluminado por un cálido y brillante sol.

Ya el sacerdote había terminado su responso y dejado caer las palabras Descanse en Paz, cuando los sepultureros, ayudados de gruesas sogas, deslizaban suavemente el negro y acharolado ataúd dentro de la fosa.

Ahora, y sin que nadie se lo pudiera imaginar, ella bailaría mentalmente sobre su tumba y lloraría de alegría, dando enormes gracias al cielo por haber conseguido liberarse de ėl. De su egoísmo depravado, de su machismo desenfrenado, de sus aprisionantes celos, de su humillante e hiriente lascivia glotona , como si ella solo fuera un trozo de carne sin alma. De su lengua grosera y amenazante cuando le lanzaba cascadas de palabras soeces y descalificaba hasta lo más sublime y tierno de ella.

Muerto y bien muerto se merece estar, allí donde ningún daño pueda hacer ya y sirva a los gusanos de alimento, de venenoso y repulsivo alimento hediendo a podredumbre eterna.

En su cabeza, todavía sonaban los ecos de sus lacerantes palabras, torturándola continuamente con sus reproches. Encumbrando su insignificante hombría con la más abyecta violencia diaria. Haciendo que dentro de ella asomaran brotes de locura y un miedo cerval tomara posesión, creándole cada vez más, una acentuada y profunda indefensión traumática.

Recordó la última vez que lo vio al fondo del pasillo de la planta alta y la llamó con voz enronquecida : -¿Dónde estás zorra del diablo?. No te escondas, será mucho peor para ti.

Se oyó así misma decir: ¡Dios, otra vez no! Todavía le dolía la piel de sus pechos, allá donde las magulladuras no se habían borrado. Cerró los ojos y comenzó a gemir. Segundos después, algo muy profundo saltó dentro de ella haciendo que se levantara del rincón donde se hallaba acurrucada. Se irguió y saliendo al pasillo se acercó a la barandilla y poniéndose de espaldas a ella, le gritó:

– ¡DETENTE!

– No me hagas enfadar- le contestó él, aproximándose

– ¡NUNCA MÁS! ¿ME OYES? ¡NUNCA MÁS SERÉ TUYA! – la adrenalina hablaba por ella

– ¿Estás segura de lo que dices? – contestó algo sorprendido

– ERES UN DEPRAVADO, UN ENFERMO MENTAL – le espetó ella

– Sabes que solo eres mía y siempre me darás lo que yo desee de ti. – le dijo mordiendo las palabras

– Me arrojaré desde aquí si te acercas a mí. – le amenazó ella

Él, con ademán desencajado, corrió hacia ella y justo cuando la iba a tomar de cuello, ella se hizo a un lado. Él, sin apoyo y perdiendo el equilibrio, se precipitó por encima de la barandilla, cayendo al vacío por el hueco de la escalera.

Comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia y todos los asistentes al sepelio aprovecharon para despedirse de la compungida viuda, a la cual, daban sus sentidos pésames por el fallecimiento propiciado por tan fatídico accidente doméstico del gran hombre y congresista que consiguió se aprobara la ley contra la violencia de género.

Marybella

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NADA SE ACABA

halloween

Un relámpago iluminó la noche de difuntos y pronto ráfagas de viento y lluvia empezaron a caer de manera infatigable. Por la vereda cercana al cementerio una mano blanca y lánguida se sujetaba el sombrero, mientras su dueña caminaba zarandeándose por la tempestad.
Cuando llegó a la verja del cementerio paró de pronto y miro fijo hacia un punto concreto. Sabía donde estaba la cripta donde sus antepasados descansaban en el sueño eterno. Empujó con decisión la verja chirriante y penetró en aquel lugar.
Caminaba tambaleándose pero sin flaquear, tenía que llegar antes de que fuera tarde. Allí, estaría ella esperándola en la oscuridad. Cuando se aproximó una luz oscilante se reflejó en el velo de su sombrero y vio una hornacina al lado de la puerta que daba bajada a la cripta, esa era la señal.
La luz estaba protegida por una tulipa de cristal y la vela de su interior no dejaba de oscilar en un baile monocorde. Tomó la vela y descendió con ella mientras se proyectaban sombras fantasmales en la pared, a la vez, iba notando como sus pies se volvían cada vez más y más pesados, como forzándose apenas sin querer, pero había algo que la empujaba a seguir como si un imán la atrajera más y más. Llegó abajo y se colocó en el centro de la cripta. De pronto, notó que algo muy cerca de ella empezaba a hacerse tangible y tornar en cuerpo de mujer. Ohhhh, era ella, sí, ella misma, inmersa en un halo de luz delante de una puerta recortada en medio de la cripta y que se proyectaba abierta hacia otra dimensión. Le estaba tendiendo la mano y le suplicaba con la mirada que se dejará hacer. En el medio, el abismo formado se fue estrechando al tiempo que le acercaba su mano y se fundían en una sola, entonces, la puerta se cerró a la vez que desaparecía y todo quedó otra vez en un silencio sepulcral bañado en total negrura.
Al día siguiente una joven muy bella estaba tendida en la cama, por la noche su corazón había dejado de latir. Sus familiares muy afligidos lloraban su dolor, esperando para darle su último adiós.

Maribel Durán

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