Archivo de la categoría: Reflexiones

EL SUEÑO

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Soñé que habitaba en un planeta llamado Tierra. Era un planeta de una exuberancia y belleza de cuento. Nada escapaba de su inmensa plenitud. Allí los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego, habían esculpido con todo el sublime arte de que eran capaces, las maravillas que en él se encontraban.

Llegó un día que se necesitó de otra inteligencia, que al igual que un director de orquesta, dirigiera la música de la naturaleza. Entonces Dios, de manera razonable, depositó una brizna de esa sublime inteligencia en un nuevo ser dotado para acogerla. Llamó a esta nueva criatura “hombre”, en un sentido neutro.

Comenzó a desarrollarse en este azul planeta y se erigió en su dueño.

Al principio disfrutaba, como un auténtico niño, de todos los prodigios que se le iban mostrando a su alrededor y de los cuales se sentía bendecido.

Todo tenía un ritmo regular y necesario para su equilibrio: el día daba paso a la noche, las estaciones se sucedían, todo se renovaba con los ciclos naturales de nacimiento y muerte.

En mi sueño me recorrían sensaciones que poblaban mi ser y acudían a darme la razón de mi estar aquí. Tenía que rodar mi vida desde mi nacimiento como si de una película se tratase. Porque tenía que SER y, para ello, tenía que ESTAR.

Pasó mucho, mucho tiempo y en la Tierra habitó un mundo inmenso, donde una gran multitud de SERES se manifestaban y cada día se afanaban en seguir experimentando y llenar de momentos su VIDA. Así se iba escribiendo el libro de este magnífico planeta azul.

Pero llegó un tiempo en que el hombre se fue distanciado de su SER auténtico y su inteligencia ya no vibraba al ritmo que el corazón del planeta Tierra le marcaba. Poco a poco se fue erradicando de su influjo y actuando dentro de él con una arrogancia y superioridad que le dictaba su ego excesivo. Como consecuencia de esto, todo comenzó a cambiar a partir de aquí en el planeta Tierra.

Los primeros que sufrieron nefastamente, fueron las criaturas que el hombre creía que eran limitadas ante sus ojos: los animales. Se les fue expulsando de su hábitat natural y algunos llegaron a la extinción. Grandes y continuas guerras entre los hombres trajeron destrucción, muertes innecesarias, mucho dolor, hambrunas, enfermedades… Los mares se llenaron de deshechos propiciado por las ingenierías industriales del hombre, tales como residuos perniciosos y muchos plásticos. Las selvas masivas se fueron talando y quemando consiguiéndose cada vez más deforestación y desertización. A los ríos se les fue envenenando con los químicos vertidos de manera incontrolada. Se produjeron cultivos transgénicos que agredian la verdadera naturaleza de su esencia vegetal.

Ya no se sabía en qué estación se estaba. La climatología estaba dando un giro radical y los polos helados de la Tierra, que contenían una inmensa cantidad de agua congelada, se estaban derritiendo y elevando, consecuentemente, el nivel de los océanos. Esto, repercutirá negativamente en todo el ciclo natural y cada vez más tierras estarían sumergidas, destruyéndose las ciudades que hoy estaban en las costas.

También el hombre comenzó a tener enfermedades cada vez más indefinidas pero trascendentales en su vida: alergias, intolerancia, estrés, fobias, ansiedad, depresión, bipolaridad, cánceres de todo tipo. Y poco a poco este maravilloso planeta se vio mancillado en su más profundo sentido por todo este estado de cosas.

Eran muchos los que comenzaron a darse cuenta de todos los cambios que paulatinamente se estaban experimentando y querían cambiar todo lo que iba produciendo este caos, volviendo al origen.

Se dieron cuenta que la tecnología era un instrumento beneficioso o pernicioso según las pretensiones con las que se usase. Si sólo el egoísmo y la ambición estaba en el sustrato de los que actuaban, no se daría el respeto y equilibrio necesario para conseguir bienestar y se invertiría el orden de los factores que ayudarían a conseguir la evolución sostenible dentro del planeta Tierra, contrariamente, se darían todo tipo de fenómenos climáticos alterados, sufriendo cada vez más cataclismos ambientales y desestructuración de todo el sistema interior creado por el hombre. Algo que ya se había ido saliendo de sus límites y, no obstante, no se sabía realmente llegar a un acuerdo en el mundo para poner fin a este cada vez mayor desastre, y sin poder acceder a ningún otro planeta tan genuinamente sorprendente por la maravilla de lo que en él se nos había regalado.

En mi sueño llegué a sentir tantísima pena por la ingratitud y necedad de los seres que habitaban este mundo, y que encima, se creían superiores, que mi corazón quiso darles la espalda.

Pensé, ¿qué cómo era posible que estuvieran tan ciegos y no se dieran cuenta mirando hacia su interior, para encontrar la guía y remitir tanto desastre?.

Sólo si encuentran la semilla del amor naciente en el corazón de cada célula que los conforma, se abstendran de prostituir  con la ambición desmedida, a la naturaleza y los ciclos que los proveen.

Entonces desperté de mi sueño y un algo torcido perduró en mí por algún tiempo, dejándome un regusto amargo.

Aquí donde moro no hay tiempo, y después de darle vueltas y más vueltas al caos que sentí en el sueño, le pedí permiso a Dios para reencarnarme nuevamente,  y poder aportar  algo de la sabiduría que Dios quiso que volviera a trasladar al espíritu errático de los hombres.

Hoy nació un niño, en un lugar del universo llamado Tierra por sus moradores, que hizo saltar lágrimas de contento a sus progenitores y del que se iba a escribir de sus pasos aquí, durante toda la siguiente evolución de la humanidad. Será el caudillo que haga germinar la semilla de lo que verdaderamente fundamenta al Ser.

©Marybella

EL GRAN REGALO

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Un sabio se preguntaba, un día tras otro, lo que podría poblar la cumbre del pensamiento. Pero por más respuestas que se daba, todas las descartaba por parecerle insuficiente su contenido.

Una noche que dormía, al amanecer y entre sueños, se le reveló.

Vio una colina por donde asomaba el sol y con él se perfilaba un árbol y, en ėl, un pájaro sobre su nido arropaba unos huevecillos. Estos eclosionaron y de ellos salieron nuevas vidas.

El sabio, por fin, comprendió que en la cúspide del pensamiento solo podía encontrarse lo que lo procuraba todo y hacía que se renovara continuamente. Así había sido desde que Dios dentro del universo la formó: LA VIDA

© Marybella

PARÉNTESIS DE ETERNIDAD

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¿Qué soy?…

¿Dónde estoy?…
¿Hacia donde voy?…

Un misterio sin desentrañar, un misterio circular. Aliento mi espíritu sintiendo su vibrar.

Estoy…
Lo siento…
Es verdad…

Nada ni nadie me lo hará dudar.
La vida la siento como una corriente que viene y va, pero que nunca deja de fluir para bien o para mal. Cuando te subes al carrusel ya no dejas de girar, solo cuando la noche llega y te diluyes en sombras, abandonas ese estar porque algo nuevo tiene que llegar y te transcendera.
Hay un tiempo terrenal, sólo es tiempo con final. Pero no lo dudes, que el espíritu no conoce tiempos, porque ahí nunca está. Es imperecedero, sólo se alimenta de verdad. No necesita más que el mar de la eternidad. Siempre está y será…sólo adopta formas para experimentar y así sentirse en esa realidad.
¿Qué fundamento tendría llegar aquí y vivir una millonésima de segundo en contraste con esa eternidad y haber sido sólo un fragmento minúsculo de tanta variedad? Algo me dice que la carrera tiene más de una asignatura y experimentando es como se llega a sentir esa verdad. La que nos hace más sabios buceando en el arrecife de colores que palpita en el fondo, que no sólo de los conceptos y leyes que asoman en los libros. Antes está ese sentir que te hace acercarte a lo que de verdad te atrae. No sé dónde se encuentra la llave, quizá se llame curiosidad, sentimiento, intención, determinación, aventura…, qué se yo!!! Pero hay una fibra mágica dentro de cada uno que tira hacia una dirección, y con ella, encaminamos nuestros pasos con sigilo o determinación.

 No comparto del todo la enseñanza de Gurdjieff, porque aunque si nos dice que el hombre es un ser aún en desarrollo, no creo que sea  un robot cuyos pensamientos, sentimientos y actos sean poco más que reacciones mecánicas a los impulsos que recibe tanto del exterior como del interior. Afirmando que en él y alrededor de él todo ocurre sin la participación de su genuina consciencia. Y que tristemente, los seres ignoran este statu quo debido a la repercusión que la cultura y la educación ejercitan sobre ellos, confiriéndoles la ilusión de ser autónomos y conscientes. Concluyendo que el ser humano está dormido. En su presencia no existe un auténtico «Yo Soy» sino más bien solo un ego que se hace pasar por el genuino Ser y cuyas maquinaciones no son más que una triste imitación del pensamiento, el sentimiento y la voluntad verdaderos. 

La vida no es gratuita, cuesta mucho vivir. Pero no sabemos cambiar a otro chip, solo sabemos vivir…sólo cuando llega el momento de partir, me han contado, sabes más del por qué viniste aquí.

©Marybella

CONSCIENCIA: GUÍA DE VIDA

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Si hay un conato de verdad en nuestra vida, aunque solo sea eso, una presunción o media verdad, es hora de anclar con ella y esculpir con nuestro día a día esa verdad. Porque es una manera de conseguir que con ello se expanda y una cosa nos lleve a otra. Así, de una parte comprendida nos implicará la relación con otra, y poco a poco, iremos completando como si se tratara de un puzzle, nuestra razón de ser aquí.

Esto que por aquí voy dejando, no son cuestiones imaginadas, son experiencias de vida que me trasladan en sí mismas a otras vivencias que me hacen extrapolar. Y con ello, reconocer y apreciar lo que me va consolidando y haciéndome evolucionar.

Creemos que lo sabemos todo sobre nosotros mismos y obviamos, a veces, casi todos los por qués de nuestras respuestas, sentimientos y reacciones ante circunstancias o hechos. Nada más lejos del camino de saber quiénes somos y por donde nos encontramos. Reflexionar sobre lo que nos hace ser ante unas cosas u otras, es precisamente, lo que nos hace comprendernos para tomar la batuta de nuestra vida y no dejarnos llevar por las continuas corrientes que en ella se cruzan.

El hilo conductor o guia de nuestra vida nunca lo debemos de perder, es el que nos da equilibrio para no caer, y sí, en algún momento caemos, de seguro que teniendo asido este hilo nos volveremos a levantar, e incluso, seremos más fuertes y sentiremos menos daño en otras posibles caídas u obstáculos que nos vayamos encontrando en nuestro caminar.

Cuando se planta un esqueje en la tierra, todos sabemos que hay que cuidarlo mucho al principio si queremos que agarre, y esto es así, porque se empatiza con su debilidad. Ante ello le prestamos todos nuestros cuidados: que la tierra que lo contiene este suficiente esponjosa para que se nutra bien, que la cantidad de agua sea la apropiada, que su raíz esté lo suficiente introducida en la tierra para que el viento no la arranque. Si todo esto se puede llegar a hacer con una planta para que crezca y se haga fuerte y nos de buena sombra o buenos frutos, además de hermosear nuestro ámbito, imaginaros el cuidado y empatía que se debiera de dedicar a un ser humano para que también se sintiera amado y diera sus mejores frutos. El amor es la semilla que todo lo puede, absolutamente todo, es mágico. Pero antes hay que sentirlo y extrapolarlo a lo que nos envuelve: personas, animales, plantas. Después,  conseguiremos expandirlo una vez fijado en lo pequeño hacia lo inconmensurable: los astros, el universo y Dios, sumo creador de TODO lo manifestado y lo no manifestado. Porque a Dios es imposible comprenderlo, es ilimitado, pero sí se le puede amar sin límites cuando se va comprendiendo su excelsa obra, empezando por nosotros mismo aquí y continuando por cada uno de los prodigios que queramos explorar. Sí bien es inabarcable, siempre podremos recrearnos en su inteligente y genial obra de todo lo manifestado con su precisión matemática, con su justicia divina y con el equilibrio de sus ciclos vitales en todos los órdenes.

Es una pena que pasemos por aquí y no seamos conscientes de lo envueltos en prodigios que estamos. Y no penséis que para ello hay que ir al colegio, a lo que me estoy refiriendo, no. Ya contamos con  todos los instrumentos para ello, solo tenemos que hacer que funcionen para encontrar y apreciar tantísimas maravillas. La sabiduría se encuentra en el alma que nos habita, miremos hacia nuestro interior y encontraremos la verdadera savia de vida que engrasará todas las herramientas de las que estamos constituidos,  para tener los logros necesarios que nos den la medida de nuestro ser aquí.

Recordemos siempre, que cada uno de nosotros crea la realidad que vivimos y que el objetivo de ella nunca se debiera medir en cuestiones materiales, porque no hemos venido aquí a ganar dinero, a tener lindas mansiones, ni automóviles deportivos último modelo o yates de muchos metros de eslora…, no, de ninguna manera, todo eso es una banal ilusión que no nos hace evolucionar un ápice, más bien todo lo contrario, lo que nos hace es quemarnos en la hoguera de las vanidades. La fibra del alma se alimenta de la consciencia divina que contiene una sabiduría total, en ella lo encontraremos todo siempre, fuera de ella solo seremos pajas al viento.

El universo en el que habitamos se sostiene sobre la lucha de los opuestos. El bien no existiría sin el mal. No habría luz sin sombras. Alegría sin tristeza. Salud sin enfermedad. Amor sin odio. Ni creatividad sin vacuidad. Desde ahí, se puede transcender con el equilibrio que impone nuestra propia sabiduría para ir creando nuestra experiencia vital. Porque la clave de una vida feliz, consiste más bien, en dirigir bien los sueños latentes en nosotros, eso que vislumbramos, y tomemos de la nada esa parte que constituye nuestro objetivo y se consuma como parte del todo.

El ser humano seguirá existiendo y encarnándose en este plano, mientras en él impere su deseo de crear nuevas experiencias.

©Marybella

NO LLORES SIN REVISAR LO QUE POSEES

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Yo sé que la vida no es fácil, son muchos los avatares que tocan, si o si, a nuestra puerta, y con ello, son muchas las nubes que descargan aguaceros irrefrenables donde a veces se disparan los truenos y relámpagos. Pero he de decir, que tarde o temprano la tempestad pasa, y aunque, quizá nos deje algo aturdidos, siempre se gana en experiencia y en hacernos fuertes para sortear otros obstáculos, y con ello, ir desarrollando e impulsando nuestra propia autoestima. O ¿Pensáis acaso, que la vida se nos regala sin más?

Yo no soy de esas personas que voy ventilando de continuo lo que sucede en mi entorno, ni tampoco, en mi intimidad. Soy muy pudorosa con todas las cuestiones que afectan a mi vida privada, y lo que pueda parecer por fuera,—y eso creo que es también el 99% de las veces en otras personas— no tiene que ver nada con lo que acontece de verdad en los mil y un problemas que se nos van presentando en el día a día. Pero no obstante, en mi se produce una experiencia vital que se puede resumir en el dicho: al mal tiempo buena cara. Es decir, me considero una persona POSITIVA y OPTIMISTA, porque he constatado, pese a todos los problemas de los que nos vamos envolviendo, que el nivel vibratorio alto y positivo de nuestro estado es fundamental para conseguir sentirnos mejor y atraer a su vez lo mejor.

Los niveles bajos de vibración en nuestro estado no nos producen más que tristeza, desgana, y si se prolongan en el tiempo, hasta depresión; qué, como todos sabéis: es una enfermedad del alma que crea una disfunción total donde solo se quiere desaparecer.

Es necesario que sepamos canalizar las emociones de una manera racional para conseguir, que ante ciertos acontecimientos o circunstancias, no nos perturben y nos hagan perder el norte. Para ello, es muy importante que nuestros pensamientos busquen salidas hacia la luz y nos hagan valorar tantísimas cosas como poseemos en forma de cualidades y en nuestro entorno afectivo y también material. Porque parece que solo valoramos lo que no tenemos, y lo que si tenemos, no le hacemos ningún aprecio. Por ejemplo: sabemos que tenemos dos piernas para caminar, dos brazos con sus dos manos para ejecutar múltiples tareas, una inteligencia dada que se manifiesta bajo diversas capacidades… Pero todo esto, al día a día, ni lo tenemos en cuenta. Nos tendría que faltar alguno de estos tesoros para darnos cuenta de lo que supondría su pérdida. Justo a eso me remito, creo que sobre todo somos muy DESAGRADECIDOS con nuestra vida, porque no tenemos en cuenta los prodigios que de continuo también están en nosotros y con nosotros. Si nuestro pensamiento se volviera positivo y sin miedos, pese a que alguna que otra vez nos pasara factura la vida, resurgiríamos siempre nuevamente y con renovado ímpetu. Así  como lo hace el sol, cuando durante un tiempo, ocultó su intensidad y brillo debido a las nubes que a veces transitan por el cielo.

Somos humanos y los sentimientos son fundamentales en nosotros, precisamente, son los que nos hacen ser humanos. Sigamos teniendo corazón para sentir lo que vibra y nos hace vibrar en la vida, pero siempre, AGRADECIENDO y dándole toda la importancia a lo que ya tenemos, y no pasando por aquí, como unos seres lastimosos que solo ven el vaso medio vacío y que siempre se están comparando con el que creen que le va mejor. CADA UNO LLEVA SU CRUZ, y el que no la divulgue, no quiere decir que LE PESE MENOS. Es cuestión de aceptar, y desde ahí, edificar hacia lo que creamos que nos pertenece. Buscándolo  sin mendicidad y con la fortaleza que nos da nuestro derecho de ser seres completos para conseguir nuestras metas.

Que lo material no sea lo único que puebla nuestra ambición, que ella se vista de espiritualidad para comprender, cada vez más, lo que de verdad es importante en nuestra vida y nos marca decisivamente. Tú ya eres un universo de belleza sin par y estás dotado de múltiples herramientas para crear y alcanzar tus metas, solo: ¡BÚSCALAS!

Tened en cuenta esta bella y sabia frase metafórica de Ravindranath Tagore, que resume perfectamente lo expresado aquí: “Si lloras porque has perdido el sol, tus lágrimas no te dejarán ver las estrellas”

©Marybella

¿DÓNDE ESTÁS LIBERTAD?

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¿Acaso solo eres sueño
engañando mis sentidos?

Pero te diré algo:
No soy de nadie,
soy espíritu que ocupa un cuerpo,
aquí y ahora.
Las cadenas atan y tejen mis días
en eslabones que las suman.
Pero sé, que mi esencia las transcenderá.

No existe nadie que ate un suspiro
Ni agarre el viento
Ni amanse el mar.
Así tampoco a mi espíritu
que desde siempre existe ya.

Sé que mi cuerpo es mortal
y el viento se ocupará
de esparcir las cenizas
que ningún fuego enciendan ya.

No así lo que me anima,
eso, nunca perecerá.
Ahí, es donde está LA LIBERTAD
Y nadie ni nada, jamás, me la arrebatará.

Y Ahora, experimenta el espíritu,
como genio dentro de lámpara,
soñando con una realidad tejida
en un cuerpo mortal.

Espero…no levanto murallas
que lleguen al cielo.
El espíritu no tiene tiempo.
Siempre es presente e inmortal.

©Marybella

ESPÍRITU&MATERIA

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Si la vida fuera sueño no habría realidad. A veces ¿quién la quiere?.

Lo ideal sería poder tejer con los hilos de sueño una hermosa realidad, abrigar nuestro presente con ese tejido y conseguir el entramado que nos proyecte a un venturoso futuro.

Pero somos humanos y vivimos materializados en un cuerpo orgánico que demanda continuamente todo tipo de atenciones materiales. Después de asistirlas, se haría necesario darnos cuenta de que el espíritu que nos anima está muy por encima de todas esas necesidades o esclavitudes que tanto nos afanan, y con ello, buscar la verdadera satisfacción que nos alimente el alma y nos haga sentir ese júbilo que redime toda derrota mundana y nos da alas para superarnos y rozar la felicidad.

Esa llave la tenemos todos, no es mágica…es celestial y con ella se abre el fundamento que nos dota de toda la dimensión de la que estamos formados. Un poco de exploración hacia ella es lo que de verdad nos hará sabios para saber lo que merece la pena y salvar tanto vacío como dejamos se instale en nuestras vidas.

No obstante, la vida es el mejor de los regalos que se nos brinda. Dejemos de autoengañarnos y hagamos con ella borrón y cuenta nueva para buscar y desarrollar lo que de verdad importa.

©Marybella

EL AMOR SIN CADENAS

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Hay veces que el amor también se resiste, no se quiere colar en el regazo que lo acuna, en la piel que lo cobija, en la sonrisa que le da vida.

No, a veces el amor es así: corre raudo, huye de quien lo sujeta. De quién lo aprisiona y no lo deja respirar. No quiere dueños, solo libertad para dar sin medida o no dar.

No se le puede encerrar y si lo intentas, solo morirá. Es como un pajarito que trina con toda su alegría manifiesta mientras es y lo dejan ser.

Hay que dejarlo fluir como manantial que va regando lo que encuentra. El amor nunca es hipócrita, no sabe fingir. Puede que llegue y te encuentre, o puede, que viéndote, no te encuentre, porque no era para ti.

©Marybella

ESA QUE LATE

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Es difícil saber lo que soy, me cuesta menos saber lo que no soy. El NO lo tengo más identificado y comprendo las connotaciones que me hacen inhibirme de su demarcación. Será seguramente por el antagonismo que me suscita al pensar en ciertos calificativos que sė que no me corresponden. Quizá también, los sentimientos son los que calibran y miden mi ser, ahí está la valencia por la que doy suelta a mi condición. No obstante, también pienso y mucho lo que siento y como me va modulando en mis vivencias.

Todo se vive tan rápido, que la mayoría de las veces, y si es bueno, más todavía , se me hace poco. Ello hace que cuando estoy tranquila, esas vivencias sean regurgitadas de nuevo, como si fuera un rumiante. Lo hago porque la primera vez me supo a poco, lo tengo que volver a saborear para sacarle todo aquello que sė que posee y volver a recrearme y hacerlo más mío todavía.

Todo vale si a un@ le llega a saciar y remueve y conmueve al revoltijo de materia y espíritu del que estamos dotados. No soy capaz de vivir con la indiferencia, aunque la pasión que pongo en todo me desborde y reconozca mi incansable desgaste de energía, lo prefiero mil veces. Para mí sería vivir sin vitalidad, como un guiso que le falta la gracia por muy buenos ingredientes que le hayamos puesto. Busco el esqueleto o armazón que da sostén a lo que me va llegando, no me gustan los fantasmas…soy capaz, sin un pelo de vergüenza, de desenmascarar al farsante si pretende darme gato por liebre. Si hay algo que me crispa es la falta de honestidad , y ahí hago un subrayado en la gente que tiene tan pocos escrúpulos que le gusta aprovecharse de quién es noble. Es como si pisoteara por veinte lo mejor del otro y encima se creyera listo y superior. Esa gente arribista, tarde o temprano terminan mal. No nace nunca nada bueno de la maldad, solo desamor y oscuridad.

Otro día seguiré con mis elucubraciones, ahora ya toca descansar.

BUENAS NOCHES Y FELICES SUEÑOS.

©Marybella

LA SOLEDAD BUSCADA

La soledad buscada

Necesito mi tiempo, mi soledad. Y lo necesito como el alimento que me sustenta para poder vivir. Es precisamente, ese tiempo vivido en soledad, el que me hace encontrarme y reunirme conmigo misma. Es desde ahí, donde tomo de nuevo la guía para seguir y no perderme en el camino que voy haciendo en la vida.

¿Qué sería de mí sin mi soledad?

Seguramente, solo un complejo sistema compuesto de millones de partículas aunadas en un cuerpo que no se conoce, y no se conoce porque no se evalúa, no sopesa lo fundamental en la dinámica en la que cada instante se combina intrínseca y extrínsecamente con lo que interactúa.

Qué importante es la soledad buscada de uno mismo, esa que se vive internamente y nos llena con el examen reiterado de nuestros sentires, de nuestras acciones, de nuestras reflexiones y de nuestras vivencias en general. Es por ello, que se hace muy necesaria esa soledad para fluir y que nuestra esencia obtenga salida y no quede empantanada.

Sí, necesito mi soledad buscada para atisbar ese tiempo, necesario, que de vez en cuando nos damos para dilucidar en qué momento de nuestra vida nos encontramos, en ver que senda elegimos, en sopesar lo importante que algunas cosas son y averiguar por qué nos marcan. En darnos cuenta que solo somos tiempo del que se nos dota al nacer, y qué en ese tiempo, que tiene una duración limitada, también se nos ha dado el derecho de administrarlo.

Cuando somos jóvenes el tiempo parece infinito, inagotable…hasta que luego llega un momento, después de pasado el ecuador de nuestras vidas, donde miramos hacia atrás y divisamos la senda recorrida, entonces, nos sorprendemos al sentir que se nos pasó volando. Ahí, ya vamos recogiendo la subjetividad que tiene el tiempo vivido que pasó y lo adentramos profundamente en nosotros, como si encadenáramos en nuestro ser todo lo que fuimos para no perderlo y que siga permaneciendo en nuestro yo. Es gracias a nuestra propia memoria histórica, que seremos capaces de mantenernos en ese continuum y reconocernos en el tiempo, conservando la integridad mental y psicológica que nos constituye, y con ella seguir nuestro paso por la vida hasta nuestra realidad presente.

El estar confluyendo en las distintas corrientes, que cada uno aporta en el ancho mar de la sociedad, hace que nos desestabilicemos con el recíproco feedback que se produce cuando damos y recibimos en continua interacción. Para ayudar a recomponernos necesitamos buscarnos en lo profundo de nuestro ser y para ello, está la bendita medicina de la soledad buscada, que nos da el puntal objetivo para revisar y optimizar la realidad que vivimos y proyectarnos como lo que de verdad somos. De ahí, cuando encontramos personas que no necesitan de caretas para andar por la vida, se sienten seguros de sí mismos y es porque se conocen y saben perfectamente lo que son capaces de dar de sí. Viven, cuando interactúan con los demás, proyectando un halo de verdad que está enraizado profundamente en su esencia.

Igual que vestimos nuestro cuerpo externamente, así mismo también vestimos nuestro interior con otras prendas intangibles. Pero cuando me asomo al mundo son pocas las personas que su vestimenta interior habla de verdad y de amor. Entonces yo me pregunto: ¿si no tienen nada mejor en el armario, qué van a proyectar y dar al mundo?…somos entes pensantes formados de espíritu y materia. El espíritu es lo que da coexistencia a todo lo demás, es lo que te hace único y te dota de la dimensión de lo que de verdad eres. Si en él es donde te encuentras, nunca podrás perderte, porque mirar hacia nuestro interior es abrir ventanas para iluminar nuestros pasos por la vida y sacar lo genuino e inmortal que habita en nosotros.

Precisamente, es la soledad interior y buscada, la que me abre las espitas y me hace consciente de todo lo que soy, y con ello, consigo reflexionar e integrar profundamente en mi, lo que vivo y siento. Porque no solamente se vive, hay que sentir cómo se vive, y para ello, tenemos que desmenuzar ese sentir prodigioso del que estamos dotados y averiguar las emociones que nos pueblan.

Da mucha pena de aquellas personas que no buscan su verdadera esencia en su interior y son balanceadas continuamente por los vientos que se van marcando desde afuera. Siempre dejándose llevar por los demás, copiándoles, queriendo ser un reflejo de éste o de aquel. Perdiéndose reiteradamente en ese complicado laberinto que forman las relaciones humanas, sin llegar nunca a sentir su verdadero ser, y a manifestarlo creando su propio espacio interior y ganándose, por ello, su espacio externo. Esas personas se van diluyendo poco a poco y llega un momento, qué en base a no sustentarse en nada, se sienten vacíos.

Y ya por último, decir, que gracias a la soledad buscada también podemos indagar en nuestros miedos, que son los responsables, mayoritariamente, de boicotear continuamente nuestros afanes, alejándonos de ese deseo subyacente y sin dejarnos que vea la luz, siendo así, como queda bloqueada nuestra iniciativa.

Si no residimos en nuestra casa espiritual, concediéndonos el tiempo necesario con nuestra SOLEDAD BUSCADA, difícilmente sabremos lo que de verdad nos habita.

©Marybella