Archivo por meses: diciembre 2017

VAMOS A BAILAR

VAMOS A BAILAR

Dame tus caderas y mécelas al ritmo de mi compás.

Envolviéndome con ellas, por delante y por detrás, así,  acercándolas más y más.

Y luego un, dos, tres…un, dos, tres, volvamos a empezar.

Agarro tu talle cimbreante y mi piel se viste de ti.

Te siento abierta y quiero ya beber tu néctar, ese que se derrama entre tus piernas,  lubricando el ritmo de tus caderas.

Tu pecho rompe los diques del deseo al vaivén de mi compás, mientras tu boca sella la mía incitándome, si se puede, aún, más y más. 

Qué ya no puedo aguantar los deseos, los deseos que tengo de ti y en el éxtasis de la música me dejo arrastrar por fin.

 © Marybella

 

Mi MUSA

   mi musa                 

Le dije a la musa que bajara. No me escuchó y  lejos de hacerlo se perdió por ahí. Después de concentrarme para que volviera, ella se resistía y resistía. Por fin conseguí que se acercará y aproveché para preguntarle la razón, entonces  me dijo: LAS MUSAS TAMBIÉN DESCANSAN.

©Marybella

NO LLORES SIN REVISAR LO QUE POSEES

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Yo sé que la vida no es fácil, son muchos los avatares que tocan, si o si, a nuestra puerta, y con ello, son muchas las nubes que descargan aguaceros irrefrenables donde a veces se disparan los truenos y relámpagos. Pero he de decir, que tarde o temprano la tempestad pasa, y aunque, quizá nos deje algo aturdidos, siempre se gana en experiencia y en hacernos fuertes para sortear otros obstáculos, y con ello, ir desarrollando e impulsando nuestra propia autoestima. O ¿Pensáis acaso, que la vida se nos regala sin más?

Yo no soy de esas personas que voy ventilando de continuo lo que sucede en mi entorno, ni tampoco, en mi intimidad. Soy muy pudorosa con todas las cuestiones que afectan a mi vida privada, y lo que pueda parecer por fuera,—y eso creo que es también el 99% de las veces en otras personas— no tiene que ver nada con lo que acontece de verdad en los mil y un problemas que se nos van presentando en el día a día. Pero no obstante, en mi se produce una experiencia vital que se puede resumir en el dicho: al mal tiempo buena cara. Es decir, me considero una persona POSITIVA y OPTIMISTA, porque he constatado, pese a todos los problemas de los que nos vamos envolviendo, que el nivel vibratorio alto y positivo de nuestro estado es fundamental para conseguir sentirnos mejor y atraer a su vez lo mejor.

Los niveles bajos de vibración en nuestro estado no nos producen más que tristeza, desgana, y si se prolongan en el tiempo, hasta depresión; qué, como todos sabéis: es una enfermedad del alma que crea una disfunción total donde solo se quiere desaparecer.

Es necesario que sepamos canalizar las emociones de una manera racional para conseguir, que ante ciertos acontecimientos o circunstancias, no nos perturben y nos hagan perder el norte. Para ello, es muy importante que nuestros pensamientos busquen salidas hacia la luz y nos hagan valorar tantísimas cosas como poseemos en forma de cualidades y en nuestro entorno afectivo y también material. Porque parece que solo valoramos lo que no tenemos, y lo que si tenemos, no le hacemos ningún aprecio. Por ejemplo: sabemos que tenemos dos piernas para caminar, dos brazos con sus dos manos para ejecutar múltiples tareas, una inteligencia dada que se manifiesta bajo diversas capacidades… Pero todo esto, al día a día, ni lo tenemos en cuenta. Nos tendría que faltar alguno de estos tesoros para darnos cuenta de lo que supondría su pérdida. Justo a eso me remito, creo que sobre todo somos muy DESAGRADECIDOS con nuestra vida, porque no tenemos en cuenta los prodigios que de continuo también están en nosotros y con nosotros. Si nuestro pensamiento se volviera positivo y sin miedos, pese a que alguna que otra vez nos pasara factura la vida, resurgiríamos siempre nuevamente y con renovado ímpetu. Así  como lo hace el sol, cuando durante un tiempo, ocultó su intensidad y brillo debido a las nubes que a veces transitan por el cielo.

Somos humanos y los sentimientos son fundamentales en nosotros, precisamente, son los que nos hacen ser humanos. Sigamos teniendo corazón para sentir lo que vibra y nos hace vibrar en la vida, pero siempre, AGRADECIENDO y dándole toda la importancia a lo que ya tenemos, y no pasando por aquí, como unos seres lastimosos que solo ven el vaso medio vacío y que siempre se están comparando con el que creen que le va mejor. CADA UNO LLEVA SU CRUZ, y el que no la divulgue, no quiere decir que LE PESE MENOS. Es cuestión de aceptar, y desde ahí, edificar hacia lo que creamos que nos pertenece. Buscándolo  sin mendicidad y con la fortaleza que nos da nuestro derecho de ser seres completos para conseguir nuestras metas.

Que lo material no sea lo único que puebla nuestra ambición, que ella se vista de espiritualidad para comprender, cada vez más, lo que de verdad es importante en nuestra vida y nos marca decisivamente. Tú ya eres un universo de belleza sin par y estás dotado de múltiples herramientas para crear y alcanzar tus metas, solo: ¡BÚSCALAS!

Tened en cuenta esta bella y sabia frase metafórica de Ravindranath Tagore, que resume perfectamente lo expresado aquí: “Si lloras porque has perdido el sol, tus lágrimas no te dejarán ver las estrellas”

©Marybella

NAVIDAD

Santa in his sleigh flying through full moon sky

El salón de la casa estaba gratamente caldeado. En la chimenea, un gran fuego crepitaba al ritmo de las llamas que iban sumergiendo la estancia en un contraste de sombras y luces, donde su animado bullir se reflejaba en el ajado rostro del abuelo y en las caritas vivarachas de sus nietos. El abuelo estaba sentado en su gran sillón, frente a la chimenea, y allí, a sus pies, sus dos nietos le acosaban a preguntas. La nieta se llamaba Inés y contaba cinco años y su hermano Guillermo, siete.

Guillermo le decía al abuelo, mientras sus manos no paraban de moverse — Pues mira “Abu”, yo no sé si voy a poder dormir la noche de Navidad. ¡Estoy tan nervioso!. Porque miro la chimenea y no sé cómo Santa Claus con su barrigota puede entrar por ahí. ¿ Y si se queda atascado? Entonces no podrá repartir ni a mí ni a Inés los regalos, ni a ningún otro niño.

Inés, cayendo en la cuenta, dijo a su vez — Eso “Abu”, que nos quedamos sin regalos.

El abuelo, sonriendo, le revolvió el pelo en un gesto cariñoso a Inés, a la vez que le decía a ambos: — Pero chicos, no os preocupéis por eso. Santa Claus es mágico y lleva siglos repartiendo regalos en Navidad. Para él no hay chimeneas que se le resistan. Daos cuenta que viene volando con sus nueve renos mágicos desde el Polo Norte y eso está, muy…pero que muy lejos. No obstante, siempre consigue en una sola noche entregar todos sus regalos a los niños que viven en la Tierra. Aquí, el abuelo vaciló unos segundos para luego añadir : menos una vez que por poco no lo consigue

Cuando el abuelo dijo esto, un silencio total se apropió de la estancia. Un momento después, Guillermo ya le estaba preguntando a su “Abu”: —¿Qué pasó? ¿Es que se perdió y no encontró el sitio? ¿Se le terminaron los regalos?… A lo que Inés, a seguidillas de su hermano, dijo: — Igual se quedó dormido, seguro que terminó cansadísimo de tanto llenar su trineo de regalos para todos los niños del mundo.

El abuelo notando la impaciencia que iba surgiendo en sus nietos, se adelantó al resto de sus preguntas y suposiciones diciendo —Pues bien chicos, os contaré la historia de lo que ocurrió.

Como os dije antes, Santa Claus tiene un trineo tirado por nueve renos mágicos, pero eso no fue siempre así. Antes eran sólo ocho renos.

En cierto lejano y frío país había un reno, que sus papás renos llamaron Rodolfo, que había nacido con una singularidad. Tenía una luciente nariz roja. Esto hizo que todos los demás renos se rieran de él, siendo el continuo centro de sus burlas y desprecios. No obstante, Rodolfo fue creciendo sin que su autoestima flaqueara, porque para sus papás él era único, y siempre había crecido rodeado de todo su amor.

Fue pasando el tiempo y cuando ya era un poco más mayor, en una noche de Navidad, donde al igual que los demás, esperaba la llegada de Santa Claus para recibir sus regalos, una espesísima e impenetrable niebla se fue extendiendo.

Eso hizo que en las últimas horas de la noche no hubiera ninguna visibilidad y Santa Claus empezó a temer no poder conseguir entregar todos los regalos que aún le faltaban. Pero al igual que él es mágico, también lo es la Navidad y quiso el destino, cuando ya quedaba poca noche y el día pretendía tomar posesión, que viera una lucecita roja en la lejanía. Se dirigió hacia ella y cuando estuvo cerca quedó muy asombrado al percatarse que era la nariz de un reno al que esa noche tenía que visitar.

Rodolfo se había cansado de esperar y se encontraba dormido, pero algo empezó a oír que lo fue despertando. Cuando por fin abrió sus grandes ojos vio a Santa Claus dando toques en el cristal para que le abriera la ventana. Rodolfo, muy contento le abrió y recibió el regalo que durante todo el año estuvo esperando.

Lo que no se esperaba Rodolfo, es que Santa Claus, viendo esa maravillosa y luciente nariz que tenía, le propusiera que hiciera de guía en su trineo y se colocara el primero, siendo el reno líder que guiara al resto.

Pues sí, chicos,  gracias a Rodolfo que iluminó el camino con su singularidad, pudo Santa Claus entregar todos y cada uno de los regalos a todos los niños que aún le quedaban. Y así fue como desde entonces, Rodolfo va a la cabeza del trineo de Santa Claus, luciendo y guiando en la oscuridad con su roja nariz para que ningún niño se pueda quedar sin su regalo.

©Marybella

CARLOS

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Te llamas Carlos
y un día insospechado
llegaste a mi vida.
Yo no lo sabía,
pero mi instinto
algo me apuntó.
Porque en tu nombre
presagié parte de tu ser:

Por la C de cariñoso
Por la A de amante
Por la R de razonable
Por la L de lealtad
Por la O de oyente maravilloso
Por la S de sabiduría

Y hoy puedo decir,
sabiéndolo plenamente:
Que ese día me tocó la lotería.

La mejor, de la mejor
que te puede tocar,
para sentir como el amor,
teje su manto cálido
con comprensión y respeto.
Y cada día va poniendo
dosis de ilusión
que eleva ese sentimiento.

Desde entonces,
amaneceres de muchos calados
se han escrito
en el devenir de nuestros días.
Desde nubes oscuras que dejan rayos y lluvias,
a soles que impregnan todo de luz y alegría.
Así, como la vida misma.

Pero juntos hemos hecho camino
y formado una familia.
Y juntos, y con empeño,
que fortalece nuestros días,
hemos escrito este capítulo
que da rienda
al libro de nuestras vidas.
Con tinta que sale del alma
y va imprimiendo los hechos
que en esta realidad
se van sucediendo.
Poniendo de manifiesto,
que con amor todo se puede,
porque siempre pone
lo mejor dentro del paisaje
para recorrer los caminos
que la vida trae.

Y sin ti, 
yo no sería la misma.

GRACIAS

©Marybella