Archivo por meses: julio 2016

OLAS DE VIDA QUE NACEN DEL ALMA

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Mientras miro
la lejanía del horizonte,
y la luz y el agua salpican mi piel,
mi sentir se va diluyendo
en armonía con las olas
y su sonido de caracola.

Consciente de la vida
regalo para el alma,
bañada con las olas
de largas añoranzas,
llegan a mi pensamiento
sentires de vida pasada.

Alumbrando mi amor
por lo que conozco,
reforzando mi deseo
por lo que anhelo,
La vida que me viene
va pasando…

Y entre trazo y trazo
dibujo mi semblanza.
Esa que muestro,
esa que escondo,
esa que sueño ,
esa que soy.

Hermanando vidas con vidas,
hermanando almas con almas.
acercando calor al frío de la desdicha humana,
azucarando la vida cuando viene amarga,
bebiendo de la fuente de la esperanza,
llenando de vivencias mi alma.

Marybella

© Todos los derechos reservados.

FUNDIÉNDONOS EN EXTASIS DE AMOR

éxtasis de amor

Comienzo a fundirme contigo en letanía infinita de suspiros, estoy notando como cada poro de tu piel va cobrando identidad y hablándome profundamente de tu sentir, mientras se difunde expansivamente dentro de mi.

Deseo que nos amemos de manera insaciable desde que la luna ilumina el firmamento hasta el alba, donde ya la luz del sol asoma y calienta inmensamente nuestro amor.

Amarnos sin fin, reproduciendo cada segundo en una eternidad que viaje de galaxia en galaxia, alumbrando continuamente nuestro profundo e insaciable amor.

Amor que se vuelve mío en mi sentir y se reproduce como destellos en ti, que de nuevo vuelven a mi y nos hechiza incansablemente sintiendo nuestra recíproca y continua vibración.

Amor como savia de vida, que ahuyenta todos nuestros pesares y nos hace volar en fluido orgasmo de ėxtasis pletórico en dicha y pasión.

Ya hiciste surcos en lo más profundo de mi y son indelebles. Ellos permanecerán en mi esencia de mujer y recordaré con ellos, el continuo néctar que deliciosamente vertías en mi.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

COMO LUNA Y SOL

dedos que se tocan

Pintas rosas y púrpuras elevados
acercando el horizonte a mi,
mientras una luz reverente anega mi sentir.
Quiero llegar a tu fuente y fundirme en tu océano,
navegar en mar bravío
cabalgando el mundo en tus manos.
Sonreír a mi suerte
doblegándola cada instante a mi entusiasmo
y sabotear lo que me haga sufrir.
Estos instantes serán eternos,
pues siempre se reproducirán en mi esencia espiritual
y conmigo te llevaré,
aunque nuestras manos solo puedan tocarse por un instante,
como luna y sol…,
saltará la chispa que le da el amor.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados

BELLEZA EN OBRAS

relojes alados

No vayas como Narciso errante
diluyéndote en el tiempo.
Sabes que tendrás,
pese a todo,
cada vez más ojeras,
bolsas bajo los ojos
y arrugas que te superan.
Pero no te mires al espejo del engaño,
nada dirá de verdad.
Mira a tu corazón y dale amor,
que con ėl, si rejuvenecerás.
Después siempre serás hermosa,
al igual que una rosa,
porque serán tus obras generosas
las que te bendecirán
y hablarán de ti de verdad.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados

TODO ES COMO UN SUEÑO

los sueños

Los sueños se utilizan a menudo para ilustrar el significado de la vacuidad de las experiencias oníricas. Cuando soñamos, nuestras experiencias nos parecen reales. Algunas veces viajamos a tierras lejanas, nos encontramos con personas hermosas o con seres aterradores, realizamos diferentes actividades y, como resultado, sentimos placer o sufrimiento y dolor. En nuestro sueño aparece un mundo con sus propias leyes. En ocasiones, se asemeja al que experimentamos durante el estado de vigilia y a veces es un mundo extraño, pero en ambos casos nos parece real. Es muy difícil incluso sospechar que estamos soñando. El mundo que surge en nuestro sueño parece que existe por sí mismo, independiente por completo de nuestra mente, y reaccionamos ante él como solemos hacerlo cuando estamos despiertos, con deseo, odio, miedo, etcétera.

Si mientras soñamos intentamos comprobar si el mundo que experimentamos es real, por ejemplo, palpando los objetos que nos rodean o preguntándoselo a las personas que nos encontramos, lo más probable es que lleguemos a la conclusión de que sí lo es. La única manera de darnos cuenta de que estamos soñando es despertarnos, puesto que entonces comprobamos de inmediato y sin lugar a dudas que el mundo que experimentábamos en nuestro sueño era una ilusión y una mera apariencia en nuestra mente. Al despertarnos nos resulta obvio que nuestras experiencias oníricas no existen por su propio lado, sino que dependen por completo de nuestra mente. Por ejemplo, si soñamos con un elefante, este no es más que una apariencia en nuestra mente y no lo encontraremos en nuestra habitación ni en ningún otro lugar.

Si lo pensamos con detenimiento, comprobaremos que nuestro mundo de vigilia existe de manera similar al onírico, puesto que también lo experimentamos de forma vívida y parece tener existencia propia sin depender de la mente. Al igual que cuando soñamos, creemos que esta percepción es real y reaccionamos con deseo, odio, miedo, etcétera.
Asimismo, si analizamos nuestro mundo de vigilia de forma superficial, como hicimos con el onírico, para comprobar si realmente existe o no del modo en que aparece, reafirmaremos nuestra opinión. Si palpamos los objetos que nos rodean, nos parecerán sólidos y reales, y si preguntamos a otras personas, nos responderán que perciben los mismos objetos que nosotros. Sin embargo, no deberíamos aceptar esta confirmación de la existencia inherente de los objetos como definitiva porque con este tipo de pruebas no pudimos descubrir la naturaleza real de nuestro mundo onírico. Para entender la verdadera naturaleza de nuestro mundo de vigilia hemos de investigar y meditar con profundidad utilizando el análisis anteriormente descrito. Cuando entendamos la vacuidad de esta manera, comprenderemos que los objetos, como nuestro cuerpo, no existen por su propio lado. Como en el caso del elefante que aparece en nuestro sueño, no son más que meras apariencias de nuestra mente. No obstante, el mundo de vigilia funciona según la ley de causa y efecto al igual que nuestro mundo onírico lo hace siguiendo sus propias normas.

La experiencia de comprender la vacuidad se puede comparar con la de despertar. Cuando comprendemos la vacuidad vemos con claridad y certeza que el mundo que experimentamos es ilusorio y falso. Creemos que tiene existencia propia, pero cuando comprendemos la vacuidad nos damos cuenta de que es vacío por completo de existencia inherente y depende de nuestra mente. De hecho, Buda recibe el título de Ser Despierto precisamente porque ha despertado del sueño de la ignorancia.

Maribel Durán

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FUENTE DE AMOR

Fuente de amor

Sabor a ti tienen mis labios
después de que se fundan con los tuyos
y sedientos se regalen largos besos.

Besos llenos de pasión
que elevan el sentimiento que les da el amor
y estremecen mi vida latiendo junto a ti.

Esos besos alados
que bendicen mi alma
y renuevan la savia en lo más profundo de mi esencia,
son los besos que cada instante
multiplican la dicha de tenerte junto a mi.

Amor que se libera desde lo profundo del sentir
y abre esclusas que a punto están de sumergirnos
en un mar de caricias llenas de dulce frenesí.

Bendigo estos momentos que me unen a ti
y fluyen con naturaleza innata
desbordando la fuente de nuestro amor.

Maribel Durán

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NOCHE DE LUNA LLENA

Noche de luna llena

Me gusta subir a la azotea en esas noches de Luna llena y contemplar la hermosa bahía. Es una visión azulada, donde todo va tomando ese color: las casas, el cielo, el mar y también mi corazón.
Noche del mundo que palpitas de vidas dormidas, aquí estoy, sola y mirándote. Hoy quiero que seas mi amiga y me dejes contarte lo que surja de mi corazón.
A veces soy paloma tierna que arrulla y se deja arrullar por los seres que ama, y otras, no creas, águila imperial protegiendo a los míos, no dejando que nadie invada mi territorio y oteando todo el terreno de manera audaz. También soy Ave Fénix, sucumbo una y mil veces y de mis cenizas me vuelvo a levantar : ¡ qué remedio, sino queda otra !.
Cada día empiezo mi cabalgadura con bastante ilusión y un sin fin de tareas por realizar, que sin pensarlo mucho, voy y me lanzo a ellas. Aunque también hay días grises, donde no me apetece nada, que por no apetecerme, ni sacaría la patita de la cama. Pero no tengo más remedio que reponerme y arrancar, si estuviera yo sola, me daría igual, pero me requiere mi familia en los mil y un pasos que todos los días he de dar. Parece que si una no empieza, ni las luces de la casa se encienden ya.
Hoy Noche de Luna Llena, quiero que me escuches y no me digas nada, porque voy a seguir contándote esas cosas mías hasta que venga la madrugada. Luego, si quieres, te vas a dormir, pero hoy quiero que seas mi amiga y me lo demuestres así.
Sabes Noche, que siendo yo chiquita nunca me gustabas: tenía tanto miedo cuando surcabas con tu negrura mi cama, que hasta los ojos con la sábana me tapaba. Me imaginaba todo lo que fuera de mi cama poblabas y yo allí arrebujadita y sin querer ni moverme para que me olvidaras. Así, con ese miedo me poblabas, hasta que me veías rendidita de sueño y te alejabas hacia el alba.
Cuando fui creciendo y me convertí en una jovencita despierta y entusiasta, eras mi compañera del alma, quería irme de fiesta y no encontrar la manera de que terminaras. También contigo estudiaba para conseguir aprobar los tediosos exámenes, cuando de estudiante me evaluaban y contigo soñaba todos aquellos sueños que en mi vida de cada día me imaginaba.
Cuantas noches de luna llena volví a ti, para que me escucharas y te dije que tenía mucho amor dentro de mi y quería regalarlo a ese ser que bajo tu luz azulada también estaba. Que tú sabias quien era, porque seguro que a ti también te miraba. Que mi corazón andaba solo y huérfano lloraba, que quería fundirse con el suyo, si tú, Noche de Luna Llena, ibas y se lo susurrabas; que si me lo traías, seria mi alma gemela en esta vida.
Debí pedírtelo con muchas ganas, porque en verdad apareció y lleno mi corazón de toda la ilusión de vida que da el amor. Todo esto lo produjo esa unión tan hermosa que arropó el amor y que siempre vive cuando dos almas se regalan lo mejor.
La vida, Noche de Luna Llena, tiene de todo, desde alegrías a muchas penas, pero si el camino lo recorres con tu amor, ya parecen menos las penas y se tiene más fuerza cuando se mira el mundo desde la azotea, en las noches claras de luna llena.

Maribel Durán

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LOS ENAMORADOS DEL CIELO

eclipse

Cuenta una leyenda que, cuando el Sol y la Luna fueron creados, se amaban con una pasión y profundidad inconmensurables, sin medida, intensamente. Eran dos amantes libres, el ardiente fuego dorado de uno sobre la fría calidez plateada del otro…

Cuando el Gran Dios decidió que habían de separarse, el Sol para iluminar el cielo de día, la Luna para alumbrarlo suavemente de noche, sus corazones, sus almas, parecieron partirse en dos. Estaban condenados a permanecer separados por siempre, tratando de alcanzarse y nunca lográndolo, en una danza infinita, dolorosa.

El Sol trató de ser fuerte, de fingir estar bien, y lo consiguió, destellando fuerte, muy fuerte, en el firmamento.
La Luna, sin embargo, no podía soportar la tristeza de estar sin su amado, y melancólicamente brillaba en el cielo.

El Gran Dios, compadeciéndose de ella, le obsequió con millones de estrellas, pequeños pedazos de luz que trataban de acompañarla, de consolarla. Pero la Luna añoraba el fulgor ardiente del Sol, su piel cálida y dorada, y la fría palidez de las estrellas la afligía aún más.
Se sabía sola, condenada a permanecer eternamente buscando a su amor, sin poder alcanzarlo jamás, apenas vislumbrándolo en la distancia.

El Gran Dios volvió a compadecerse de aquellos a los que había separado, y decidió concederles unos instantes de felicidad, con los que habrían de sobrevivir por siempre: los eclipses. Entonces, cuando la Luna desaparece, escondida, cuando el Sol se cubre de su nívea piel, pueden vivir de nuevo, libres, amados, felices, por unos gloriosos momentos, hasta volver a separarse, a romperse, dolorosamente, en dos de nuevo. Esperando, anhelando el momento en que puedan volver a ser uno, juntos, libres, amados…..

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados.

MIRANDO AL MAR

la sirena

Mirando el horizonte en la lejanía del mar, me llega tu eco errante que volando acaricia mi estar.

Te acercas clamando mi amor, sin nada que te de temor, tan solo te acompaña la llama que alumbra tu posición.

Cuando en lo profundo de mi, ya escucho tu voz, una sinfonía de notas vibran a la par en mi corazón.

Ellas se van reproduciendo como una dulce canción, mientras van caracoleando tus sonidos en melodía de amor.

Asi me expando en las ondas que me acarician el alma y me dejo llevar a la marisma de tu calma.

Sintiendo por fin el origen que te da tu ser, me voy transformando en la sirena que desde siempre deseé.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados