Archivo por meses: mayo 2016

LA VIDA TRINA

la vida trina

 

El muchacho salió a la calle muy de mañana, iba con sus grandes pucheros de barro llenos de grandes trozos de carne en estofado. Su madre, desde muy temprano, y al amor de la lumbre, los había cocinado.

Desde el callejón donde estaba su casa, fue a parar a la calle grande, la bajó con su carretilla y llegó a la plaza mayor. Allí, como todas las mañanas, se acomodó  colocándose en su rincón con la silla de tijera. 

A esa hora temprana todavía había poco tránsito y la plaza se veía más limpia y ordenada que nunca, a la vez, que era bañada por tibios rayos de sol.

Cerca de él se erigía  un castaño centenario, con ramas como cepas gruesas y  engalanadas con miles de frondosas hojas, de las que pendían cientos de calíbios o cestillos espinosos que contenían a sus frutos las castañas.

Miró a través de sus ramas y entre su follaje localizó un pequeño nido, estaba construido en una horquilla de rama y desde donde él estaba se divisaba con todo su primor. 

Su curiosidad le ganó, y, sin resistirlo, decidió subir al árbol. Trepó unos metros, y de un salto se encaramó a una rama principal, desde allí, ascendió de nuevo y pasó a otra menos gruesa. Su peso se hizo notar y la rama empezó  a oscilar de abajo hacia arriba y viceversa. Trato de sujetarse a otra rama más recia y así, y con cierta dificultad, consiguió llegar hasta donde estaba  el nido. 

El nido en su interior tenía seis pequeñísimo huevos. Cuando estaba mirando, de pronto, un trino agudo seguido del  brioso aleteo de un pajarillo, lo asustó. Se dió cuenta que era la hembra que venía de alimentarse y enseguida se acomodó encima de sus huevos y con ojos inquietos y muy negros, no paraba de mirar al muchacho allí encaramado.

El pajarillo era amarillo y con la cabeza negra, habiéndolo oído trinar hacía unos momentos,  sabía que era cantor. Se le ocurrió una idea,  le traería comida cada mañana y la dejaría en el nido para que se fuera acostumbrando a él. 

Así lo hizo durante un mes,  cuando bajaba a la plaza a vender los guisos de su madre. Por entonces los huevos del nido habían eclosionado ya y la hembra no daba abasto repartida entre toda su prole.

Cada mañana ese pajarillo amarillo y negro fue tomando confianza con el muchacho que le proveía y empezó a descansar en su hombro y a comer pan de su propia boca, a la vez que  trinaba maravillosamente y llamaba la atención de todo el que por allí pasaba.

Pronto en la plaza le hacían corrillo y los transeúntes iban corriendo la voz.

Con el tiempo los pajarillos amarillos y negros del nido también se hicieron grandes y viendo a su madre posarse en el hombro del muchacho, iban y se posaban también. 

Pasó el tiempo y vinieron otras muchas  primaveras que hicieron que la vida se perpetuara, formándose otros nidos en esta  plaza, y aunque el muchacho ya no los podía ver, si está su recuerdo en ella, como atestigua una escultura en bronce donde aparece un muchacho con pajarillos posándose en él, con un cartel que reza ” Plaza del muchacho de los canores amarillos y negros ”  1900-1985: Con amor los hizo suyos y ahora sus cantos recuerdan ese amor.

Maribel Durán

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LA TRACA

la traca

 

Ese día estaban corriendo más que nunca para que todo estuviera preparado al caer de la tarde. Sería la clausura de las fiestas patronales y los fuegos artificiales tenían que resultar un éxito. Se haría en la colina aledaña a la ciudad, desde ese promontorio las vistas serían magnificas. Esa noche iba a ser sin luna, los fuegos lucirían más todavía con el fondo negro del cielo.

Ya estaban ultimándose los preparativos cuando a mediodía los encargados de la traca se marcharon para comer. Le dijeron al vigilante que en una hora y media regresarían. 

Unos chavales que por allí merodeaban y con ciertas ganas de hacer gamberradas se acercaron, sólo uno se hizo visible y se acercó al guardia. Empezó como el que no quiere la cosa a charlar con él, primero haciéndole una serie de preguntas para dispersar su posible sospecha y que bajara la guardia. Así  despistado, se olvidó de vigilar, mientras, los otros chavales entraron en una cabina cercana donde estaba el ordenador y uno de ellos, todo un crac , manipuló el sistema informático.

Cuando eran  las diez de la noche, hora para comenzar y con toda la gente apostada esperando el acontecimiento, todo lo preparado para que durara los 18 minutos previstos, tan sólo se comprimió en ¡15 segundos!………causándose una explosión tan estruendosa que allí no hubo más que truenos y centellas. Los espectadores solo tuvieron ganas de salir corriendo espantados y con un susto de mil demonios.

Maribel Durán 

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LA SORPRESA

la sorpresa

 

Todo será porque no quede, aunque no voy ahora a complicarme más la vida. Cada vez enseño menos la patita, que no tengo ganas de que me la puedan cortar. Quizá eso es una cosa que con el tiempo te enseña la vida. Si, el recelo. El cuidado de lo que haces y dices. Ya no te lanzas tan fácilmente a la piscina sin mirar……..que puede que no tenga agua y el golpetazo sería mortal.

Estaba disfrutando una velada magnifica con una amiga que hace poco más de un año no veía. Me cambié de ciudad y las circunstancias habían hecho posible que me alejara de todo lo que me circunscribía a mi ámbito anterior. Ella tenía que venir cerca de donde me encontraba y se acordó de mí. Quedamos en vernos en el antiguo casino de la ciudad, un sitio con solera, elegante, sobrio y lleno de encanto.

Cuando más distendida me encontraba y más ajena a todo, vi pasar al maître del restaurante con una botella de champán, mi amiga me miro con cierta suspicacia, yo no caí en la cuenta y seguí hablándola. De pronto todas las luces se apagaron y una música bellísima de violín empezó a sonar, a la vez que vi unas pequeñas luces en el fondo del salón, que se iban aproximando a nuestra mesa. 

Esas lucecitas se fueron situando formando un círculo a nuestro alrededor, después se hizo un hueco y una luz mayor se fue acercando hasta ponerse frente a mí, en ese momento sentí un ligerísimo beso en mis labios. La sorpresa hizo que pegara un respingo tratando de levantarme, pero alguien a la vez me tomó de las manos y entonces las luces se volvieron a encender.

No podía creer lo que estaba viendo, era mi amor platónico de toda la vida el que me tenía tomadas las manos y me miraba como si se estuviera fundiendo de pasión. Los allí reunidos eran amigos y familia que había dejado de ver cuando me cambié de ciudad, todos vestidos con ropas de ceremonia e impecables. Al fondo vi acercarse a mis padres, mi madre con un vestido y un tocado muy elegante, del brazo de mi padre, vestido con levita y una preciosa corbata azul de seda. 

Mi amor platónico, el que yo creía no conocedor de mi pasión por él, puso su rodilla derecha en el suelo y mirándome a los ojos me dijo: te amo con todo el amor y la pasión que un hombre puede poseer y por fin, he sabido por tu amiga, aquí presente, que te marchaste por no sufrir la imposibilidad de tu amor por mí. Estuviste siempre en un error pensando que yo no te correspondía, cuando realmente bebía los vientos por ti, pero la vida me situó en tamaño conflicto que tuve que disimular contra mi más fuerte voluntad, por no tirarlo todo por la borda al declararte mi amor. Ahora ya soy libre y no me debo a nadie, soy totalmente libre para dedicarte el resto de mi vida si es que me aceptas. 

Entonces los violines se atenuaron y la voz de un juez de paz preguntó : Marta, aceptas a Carlos como legítimo esposo para lo bueno y todo lo que la vida pueda traer hasta que la muerte os separé ( yo estaba alucinada por la sorpresa, pero radiante, me creía en un sueño y con todo el rímel corrido) tartamudeando de la emoción pude articular un SI QUIERO, ………….Carlos, aceptas a Marta ………después alguien acercó unas alianzas que mutuamente nos colocamos y cuando el Juez anunció que ya éramos marido y mujer y que podía besar a la novia, los violines fueron subiendo in crescendo y en ese momento me abandoné, fundiéndonos en un apasionado y largo beso de amor, a la vez que como campanas sonaban en nuestros oídos una fuerte ovación de todos los que se habían citado para darme esta maravillosa sorpresa y acompañarnos en este emocionante paso de nuestras vidas. 

Maribel Durán 

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LA SOPRANO

la soprano

 

Además de ser muy bella, tenía tanta conmiseración, que todos los días llevaba en sus bolsillos montones de monedas, que regalaba a aquellos desdichados que tendían sus manos hacia ella.

Aún recuerda mejor que nadie, no hace demasiados años, como ella también era una de esas manos tendidas, esperando que alguien se dignara socorrer.

Tuvo suerte de ser bella y tener una voz sorprendente, porque un día alguien mirándola a sus dulces ojos, la rescató.

Le dio techo, calor, educación y esperó a que se convirtiera en una maravillosa esencia, dispuesta a exhalar ese perfume que algunas personas esconden entre los pliegues de su alma.

Ella un día los afloró decidiendo cantar y agradecida a la vida y al ser que le había dado todos sus desvelos, liberó el amor que inundaba su corazón, dando rienda suelta a ese ruiseñor que trinaba desde su garganta, deleitando a todos con el hermoso encanto de ese don maravilloso que el Todopoderoso le quiso otorgar.

Maribel Durán

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LA SIRENITA

la sirenita

 

La música de su voz brotaba de su garganta y acariciaba con sus labios el aire que la envolvía mientras sentía el sol derretirse en su piel, y tocar su larga melena dejando bruñidos hilos de oro.

Andaba absorta sobre una roca, con sus ojos mar fijos en lontananza, donde  el viento recreaba una y otra vez ondas espumosas sobre el azul denso del mar.

Acunaba un propósito……..una vida crecía en sus entrañas, latiendo y creciendo cada segundo dentro de sí. Era la recreación y el premio que la vida le daba por su inmenso amor. Pronto vería ese pequeñín tesoro entre sus brazos, anhelante de sus caricias. Así comprendió, en ese instante de su pensamiento, que su existencia se perpetuaría y permanecería viva en su nueva criaturita, que a su vez, con simiente renovada de amor seguiría creando vida, y prendiendo en sus descendientes una y otra vez.

Maribel Durán

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LA REINA DE LA NOCHE

la reina de la noche

Comprendió como una alucinación que su vida se volvía más real cuando dormía y atravesaba el país de los sueños. Por ello cada día se iba antes a la cama y esperaba que el día pasara lo antes posible, y así, sumergirse en esa vida que anhelaba. En sus sueños estaban todos los ingredientes que en su día a día faltaban. Según entraba el otoño su recorrido nocturno era más largo. Se veía luciente y plateada colgada en el tapiz estrellado del cielo. Rellenándose y colapsándose mientras pasaba por sus fases. 

Y es que LUNA:

cada noche escribo por ti, para ti.

Cada noche pienso en ti, por ti.

Cada noche eres tú quién me hace sonreír

sintiéndote aquí.

Maribel Durán

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LA PAREJA

la pareja

 

Se me hace difícil recordar esos días de mi juventud,  vividos en la residencia de tu familia. Me sentía tan minúscula y poca cosa ante tanta fastuosidad, que no  podía comprender lo que te había hecho fijarte en mí. 

La vida poco a poco me fue transmitiendo la sabiduría que necesitaba, para encontrar la medida de lo auténtico. 

La existencia  de ese día a día, dónde cada uno tenía que ocuparse de encender la llama que nos calentaba, de posibles aguaceros. 

A veces cuando me llenaba de tristeza ante alguna bofetada de la vida, me secabas las lágrimas, con esa manera de mirarme a los ojos y saber que las palabras no eran necesarias para sentir todo el caudal de esa mirada. 

Allá fueron quedando mis celos por miedo a perderte. Entonces, todavía no podía acertar a saber, que tú encontraste en mí ese calor que te calienta el alma y te hace vibrar en un mar de entendimiento, de ahí, nuestras miradas, esa complicidad que tantos mohines causan en nuestro entorno.

Las tristezas, mis complejos de inferioridad, las incertidumbres, los miedos…todo ello, poco a poco se fue haciendo más difuminado con la entrega de los dos. Los  ataques irónicos y malintencionados de la gente envidiosa, ya no me dolían tanto y los sentía cada vez menos, mientras caminábamos juntos por la vida. 

Después vinieron nuestros hijos, hermosos de verdad, para completar ese inmenso amor de pareja.

Cuando comprendes que tienes a tu lado un tesoro que comparte tu vida, que te ama, te respeta y te comprende. Por muchos embates que vengan, sabes que no te faltará la fuerza necesaria para cuidarlo y sentir cada día, como las riendas de nuestras vidas las dirige el amor, dándonos lo mejor de cada uno.

Maribel Durán

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PERFUME DEL ALMA

PERFUME DEL ALMA

 

Quiero ser esa  flor de primavera, que entrega su fragancia al aire y  viste internamente sus mejores prendas.

Quiero ser esa abeja que liba en el alma de la flor y hace néctar con el polvo que recoge de su amor.

Quiero ser ese árbol que creciendo rinde sombra y despliega su majestad besando el cielo.

Quiero ser esa mariposa saliendo de la crisálida que muestra el color que el sol acarició en sus alas.

Quiero ser ese ave que libre vuela y va trinando con el corazón su alegría interna.

Quiero ser ese alma que de todas esas fragancias  se impregna y consciente hace suyas, sintiéndose en ellas.

Maribel Durán

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MI SOL RUTILANTE

mi sol rutilante

 

Si alguna vez supieras lo que te puedo amar, no podrías nunca dejar de sentir ese inmenso placer que de mí se desprende cuando te miro y te veo llegar.

Eres mi vida en pedacitos diarios. Te  colocas en ella como soles rutilantes que asoman cada mañana, iluminando el horizonte y llenándolo de color. Así mi vida, eres tú para mi corazón.

Quiero soñarte para que puebles mis noches en cada instante, que tus ojos sean como estrellas en el firmamento y con sus destellos me guíen hacía tí, que no puedo dejar de sentir esa emoción que me inunda, cuando te siento cerca de mi.

Eres ese perfume elegante y embriagador que llena la estancia con sutil fragancia y me anuncia que estás aquí, impregnando cada poro de mi piel y cautivándome sin cadenas, hechizando hasta el aire que me roza, para que reverente, se vuelva caricia.

Eres el amado príncipe  que habita en el palacio de mi corazón, el que lo hace latir con todo el ritmo de su pasión, el que lo inunda de amor, el que lo hace feliz y solo deseo y  quiero que cada día sea así, para que sigas siendo la melodía que vibra en mí.

Maribel Durán

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