Archivo por meses: febrero 2016

LOS PRIMEROS

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Ellos eran salvajes como la espuma que da cresta a las olas y coronan el oleaje. Salvajes como el rio que introduce su esencia en cualquier oquedad, salvajes como el aire en estruendoso vendaval; sin pensamiento, solo función desatada.

Pero sus corazones estaban llenos de gozoso deseo y con el arrebato efusivo de su pasión llenaban los encuentros amatorios y daban alas reverentes a su inmensa libertad, impulsados por todo el fervor amoroso que evidenciaban.

Él era el volcán y ella la canción de cuna de la humanidad.

Eran el origen,

la simbiosis carnal perfecta,

el espectáculo más reproducido,

siempre vivido, ancestral e inagotable.

Eran el deseo y la atracción hechos realidad,

la conjunción de los astros y la fecundación viral.

Ellos eran ADAN y EVA.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

LA EMPATÍA

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Si utilizamos la empatía en nuestras relaciones sociales, además del respeto, nos daremos cuenta de que son la guía para comprender a los demás a través de nosotros. Con esa empatía que ponemos al servicio de los demás, hacemos un ejercicio que equilibra nuestra percepción sobre el otro: humanizándonos y sensibilizándonos. Lo que ayuda a no desear al otro lo que no nos gustaría para nosotros mismos.
La persona que está enfrente, tenga el grado que sea de afinidad con nosotros, se sentirá respaldada y entrará en esa confianza que le hace sentir tú empatía hacia ella, para ir demostrando su sentir y su afecto ante la experiencia que quiera transmitirte.
La empatía nos posibilita ese acercamiento para acortar distancias y comprendernos mejor, es decir, prestarnos atención.
Sólo tenemos que visualizar al otro y empezar a sentir dentro de nosotros ese sentir como si fuéramos él, aquí ya empieza en ese dejar un poco de ser yo, para ser tú, lo que se materializa en la energía que se irradia en esa relación, fuente máxima para el acercamiento. Ello es debido a que en nuestro yo más interno, todos y cada uno de nosotros nos sentimos solos. Solos ante muchas sensaciones, adversidades, experiencias…….y, cuando nos pasan entramos como en una hecatombe. Si en ese momento alguien nos escucha y nos hace llegar que siente parecido y que sigue ahí escuchándonos y aseverando, es mucho lo que nos va a ayudar y hacernos llegar de manera muy favorable.
Mi reflexión es que hagamos cada día ejercicio de empatía con los que nos rodean y ya veréis como cada vez somos todos más continentes que islas.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados

LETRA A LETRA

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Te quedaste en las líneas
 
transparentes de mi alma
 
escribiendo una oración..
 
Y letra a letra,
 
día a día,
 
vas ocupando mi vida..
 
vas ensanchando la estancia,
 
que llega hasta el corazón.
 
Y vela a vela,
 
día a día,
 
prendes una luz bendita,
 
que borra tiempo y distancia
 
y enciende la faz de Dios..!
 
Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

CAMINOS

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Cuantos caminos trazamos en nuestra imaginación, especulando sobre como alcanzarlos. Pero que pocos de ellos nos llevan a donde en un principio queríamos llegar. La vida es tan variada, prolífica, incierta…que continuamente nos desvía. Encontramos tantos callejones sin salida, atajos, cruces de caminos, cuestas…que van determinando el camino trazado. Hasta qué llega un momento que no nos acordamos de ese origen, se borró . Lo importante no es trazar caminos, sino caminar cada día ajustando nuestros pasos según nuestra necesidad interior, de ahí se llega al lugar elegido.

Maribel Durán

 © Todos los derechos reservados

 

AMANECIENDO

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¿Qué tiene el cielo de amanecida, que cuando lo miro me llena de éxtasis?
¿Acaso existe un cuadro vivo con tanta fuerza y perfección?
Es esa belleza inmensa que resplandece en cada fragmento que visualizo, lo que me inunda con toda su hermosura excelsa.
Sólo necesito ojos para poder embelesarme y dar gracias por esta sublime imagen que mi mirar contempla.

Buenos días mundo, mi amor para todos vosotros. Que la luz llene vuestros corazones con lo mejor..

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

DIVINO DIOS

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¡Oh bautismo cromático, oh cortina celeste!
Me tiñes de luces que bajan como torrente y con sublime belleza iluminas mi frente, desplegándote reverente por esta tierra sin nombre donde eché mi simiente.
Inmensidad es tu fuente, que de noche me iluminas y de día sigues proyectando color como luciérnaga animosa que derrocha vida.
Bendición celestial que salmodias al mundo, llenando con plenitud el alma y
sanando corazones que sin ti se asfixian.
Eres fuente poderosa de caudal inagotable que vas tiñendo de amor las brumas para borrar tristezas, penas y soledades.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados

CALLA Y ESCUCHA

 

Calla y escucha como el aire susurra cerca de ti, salmodiando el sonido del vivir.
Ese sonido que irrumpe sin pedir permiso y se instala hasta en la última célula de nuestro ser. Que llena todo el vacío, modelando con ruidos y voces todo lo que nos rodea.
Ese sonido es la vibración que mueve al mundo y nos posee, para seguir marcando la existencia de todo lo que palpita, dándonos toda su razón de ser.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados

AYUDA ABRIENDO PUERTAS

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Corres por el bosque como pequeña gacela, sin sombras que te den miedo ni nada que te detenga. Pero el tiempo que nunca se para ni quieto se queda, pone trampas, y luego, abre y cierra puertas por donde quizá, en alguna, por detrás te quedas.
Hoy estas resuelta y llena de fortaleza, por eso, empuja fuerte y abre esa puerta, que nada te pare, que nada te frene. Sigue hacia delante y ayuda con tu brío a abrir otras que también se cierran.
Que ni las de hierro te paren, ni te dobleguen con rejas, que tú tienes corazón para servir a quien sea. Ayuda sin esperar nada y encontrarás ayuda cuando la suerte se te vuelva adversa, que todos somos uno y cuando se necesita la ayuda,  se presta.
Marybella
© Todos los derechos reservados

 

SABER DE TI

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Saber de tí no es mirarte en el espejo y ver tus facciones definirse en su reflejo.
Saber de tí no es sacrificar tu vida en esfuerzos inútiles e inabarcables.
Saber de tí no es querer subir a lo más alto y no saber para qué.
Saber de tí no es explayarte sin tener en cuenta a los que cuentan para ti.
Saber de tí no es recorrer los caminos de la vida sin que duelan los pasos
Saber de tí no es sacar lo mejor de todo sino dar de tí lo mejor para todos.
Saber de tí es amar el aire que respiras, es dar tu aliento al que lo necesita, es saborear cada segundo mientras tu corazón late y hacer siempre que puedas un guiño a la vida.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados

EL VIOLINISTA


 

Se decía de él que era raro, siempre solo, acompañado únicamente de su violín. Vestido siempre de negro se apostaba en una esquina de la plaza y con su melena larga y rubia,  resaltando sus enigmáticos y bellos rasgos, conseguía ir reuniendo a todas las personas que pasaban por allí. Su cara aparecía seria y concentrada, como mirando a su interior y con unos ojos grandes, semejantes a un lago profundo y sin fin, iba tomando las partituras y las colocaba en el atril, después abría el estuche del violín y lo dejaba en el suelo, a continuación se colocaba el instrumento entre el hombro y la barbilla y acercándole el arco, lo hacía vibrar para ir afinándolo: apretando una cuerda, aflojando otra y volviendo a empezar hasta conseguir un afinado perfecto. Mientras alrededor de él y expectantes, se iban reuniendo un nutrido grupo de personas.

Comenzaba su concierto como solista, y con gran maestría iba sacando bellísimos sonidos, interpretando obras de los compositores clásicos. Pero no obstante, a él solo le importaba más que su violín y la música, el efecto que conseguía con ella.
Tocaba en diferentes puntos de la ciudad y no le gustaba hacerlo más de dos horas en el mismo sitio. Necesitaba cambiar, ya qué después de tocar, su música seguía viva, aunque él ya no tocase. Era como si se transformase alcanzando otra dimensión. Su sonido se espesaba y se hacía casi sólido, poblando el espacio del lugar. Veía como lograba meterse en las cabezas de las personas que estaban paradas o circulaban por allí.

Su música era su hija, la paria al mundo y la dejaba libre. Tenía que crecer y tomar la mejor forma para adaptarse a lo que convenía, según las circunstancias y vivencias de cada persona.

Fue pasando el tiempo y el violinista ya no encontraba un lugar nuevo donde tocar, sabía que le quedaba poco tiempo para seguir allí. Su música ya lo poblaba todo.
La ciudad parecía otra, ya no era la misma que cuando el extraño violinista llegó y comenzó a tocar con su violín. Ahora la gente no gritaba, ni se enfadaba, ni tenían ganas de mentir. Había algo especial en el ambiente, haciendo que a sus habitantes les llegara sosiego y paz. Y aunque cada uno seguía haciendo sus labores cotidianas, el ritmo marcado era diferente, se había vuelto armónico: sin estrés, sin precipitación, sin ansiedad.

Habían llegado a encontrar la manera de tener tiempo para sentirse unos a otros y ver como se podían ayudar, tirando los muros de reclusión, donde su propio egoísmo los tenía encerrados. Ahora sus ciudadanos habían ido creando y estrechando nuevos y mayores lazos de amistad. Debido a ello, ya nadie sentía soledad ni desamparo.

Un aire nuevo de fraternidad auténtica y sin intereses egoístas, lo llenaba todo. Y lo más espectacular era comprobar como el miedo que antes tenía atenazada el alma de las personas, se había eclipsado, dejando paso al amor.

La energía que esa ciudad desprendía se fue extendiendo poco a poco y como una pandemia de buena vibración, fue amplificando su radio y llegando a todos los rincones de la Tierra, no quedando ni un metro del planeta que no sintiera esa maravillosa fuente energética que les propiciará al cambio. 

Por todo lo acontecido, el planeta cambió sus revoluciones y se hizo más etéreo, pasando a otro nivel superior, donde la espiritualidad tenía más importancia que lo material. Motivándose con ello,  que sus gentes hubieran empezado a ser más ligeras y casi transparentes. Solo con mirarse a los ojos o con el pensamiento podían comunicarse sin problema, de esta manera no se desperdiciaba ninguna energía. Toda ella era necesaria para seguir creando nuevas fuentes de buenas vibraciones y llevarlas a otros niveles más bajos de vida donde poderlas infiltrar a sus moradores, ayudados por el influjo de ciertos ángeles o avatares, como lo había conseguido hacer, el singular violinista de nuestra historia.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados