Archivo por meses: enero 2016

INCANSABLE COMPAÑERA  

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En la vida hay diferentes maneras de observar el mundo. Un día que iba caminando por la calle la vi y me hizo sucumbir a su hermosura y ligereza. Entonces, se me metió una idea fija en la cabeza, ella sería mía.

Para ello, tuve que merecérmela y trabajar muy  duro mientras los demás holgazaneaban. Recuerdo que me  tiraba de la cama  cuando todavía era de noche para repartir periódicos. Después iba a  la escuela y por las tardes sacaba a pasear a los perros de los demás, fregaba coches y ayudaba al Sr. Félix en la serrería. Sólo tenía 14 años.

Cuando fui un año después a por ella,  me sentí el más feliz del mundo. Allí estaba como esperándome,  todavía más hermosa y ligera, deseosa de ser montada. Lo hice. ¡Dios, como lo hice!

Ella fue la primera. La más deseada y la más amada. Nunca me pude deshacer  de ella cuando su cuerpo, que me lo dio todo, se fue oxidando.

Si, ahora después de toda una vida recorrida, seguía allí, decorando con toda su belleza vintage un rincón del jardín. Es el tributo que le rendí a esa entrañable  amiga que me hizo descubrir el mundo sobre sus dos ruedas.

Marybella

© Todos los derechos reservados

ÁNGEL FRATERNAL

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No sé, Marcela, mi amor, lo que desprenden tus expresivos ojos cuando te miro. Sólo sé, que me da vida mirarte.

Mirarte y admirar esa sonrisa pícara que  aparece dibujada en tu cara, ella sola ya se hizo con todo  mi corazón.

Llevas tanto tiempo desaparecida, que sólo tu retrato me da calor. Ese calor que mana de los recuerdos, que un día de realidad se vistieron y, donde hoy, ya solo tejen sueños.

Creciste y te volviste  tan fresca y esplendorosa como la más bella flor del jardín. Te hiciste mujer y esa cara de luz infantil se fue mudando poco a poco, dibujándose un bello óvalo y encajando  con armonía todo lo que reinaba en él.

Igualmente, por dentro,  surgió la transformación y te volviste más crítica y contestataria. A veces, las muecas de tu boca se hacían irascibles y hasta tu piel sentía la crispación. Esa etapa tuya fue muy difícil, compleja diría yo.

Pero un día maduraste y te fuiste llenando de razón. Te convertiste en una joven espontánea y dinámica, con un fondo  sincero que derrochaba alegría  y amor. Cuando tus ojos miraban al mundo,  solo veías a Dios. Entonces a las misiones marchaste y triste quedó mi corazón.

Volcaste tanta vida en dar lo mejor, que cuando te la quitaron ya solo eras capaz de suspirar de puro dolor. Lo diste todo por los que nada tenían, y aunque de tus entrañas nunca brotó vida, supiste regalar la tuya sacando vida de cada poro que sublime se abría, para con tu desvelo y amor, saciar todos los corazones que a ti acudían.

Hoy mirando tu retrato,  siento que no te disfruté lo que debía, ¡mi hermana bendita!, pero si me siento muy orgullosa de saber, que tus pasos por esta vida, dejaron sembradas semillas con las mejores obras de amor.

Marybella 

© Todos los derechos reservados

EL ZUMBIDO DEL MOSCARDÓN

EL VUELO DEL MOSCARDÓN

 El moscardón entró por la ventana, llevaba un aleteo rápido y enloquecedor, como de puro frenesí, acompañado de ese ruido zumbón que en su loco volar le identifica. Salí a escape con unas hojas de periódico para ahuyentarlo y que volviera a salir, pero no se dejaba ir. Se escondió y dejé de oírlo. Pensé que ya saldría y no iba esta vez a tener escapatoria.

Al cabo de un rato volví a oír su zumbido y me fui hacía él, no dejaba de volar en grandes círculos entorno a mí. Como vi que no terminaba de posarse y quería darle un buen papirotazo y dejarlo aturdido, comencé de nuevo a abanicar el aire con las hojas de periódico, a ver si así conseguía atinarle y dejarlo noqueado.

Nada, que estaba resultando más astuto de lo que yo creía, llegué como a notar que jugaba y se burlaba de mí.

Seguro que si alguien entra y me ve de esa guisa, dando vueltas por la casa en paños menores, sujetando con la mano parte de un periódico a la vez que abanicaba el aire dando bandazos aquí y allá mientras perseguía al escurridizo insecto, lo menos que pensaría es que habría perdido el juicio.

En esas estaba cuando oigo el ruido zumbón como articulando una voz, que me dice: –déjalo ya, no te molestes más, no conseguirás ahuyentarme. Te crees muy importante porque eres más grande que yo, pero ni eres tan rápida ni emites este ruido zumbón que te trepana el cerebro y te deja zumbada.

No podía ni pensar que estaba oyendo algo así y provenía de un moscardón. Me quedé como paralizada y con los brazos caídos a ambos lados del cuerpo.

¿De verdad estaba oyendo el ruido que hacía y podía llegar a entender palabras dentro de ese ruido? No, de ninguna manera, eso estaba fuera de toda lógica. Imposible. Antes de que hubiera decidido esto en mi pensamiento volví a oírlo decir de nuevo: -Tú quieres echarme o eliminarme, pero ¿acaso te crees dueña del aire porque lo respiras? ¿De dónde sacas esa creencia? Eres una prepotente si crees eso. El aire es mi elemento para desplazarme y no tiene límites, eso lo decido yo y no tú.

Seguí pasmada ante el absurdo, que la situación me estaba produciendo.

De nuevo oí su ruido con significado y escuché: — Tú eres la que tienes que desaparecer y no importunarme, hace poco aquí había una pradera llena de flores y hierbas, en la que yo me solazaba. ¿Quién te dio derecho para amurallar este espacio y creer que es sólo tuyo? ¡Sal de él y no me molestes! Eres, realmente, una alimaña dañina.

Ya casi estaba fuera de todo estupor y comencé a pensar en el moscón como alguien inteligente. Dejé la lógica de lado y convine que no le faltaba razón. Realmente también se podía ver así, si me ponía en su lugar, la usurpadora era yo. Él estaba antes y no podía demarcarle el espacio.

Decidí, ante lo enfadado que estaba conmigo, llegar a un acuerdo y así le dije: -Tu zumbido con significado, me ha hecho comprender que tú tienes más derecho que yo, pero el espacio que habita el aire es muy amplio y mi hogar no lo puedo derribar, no soy tan libre como tú; de alguna manera estoy anclada. Te ruego que lo compartamos y nos respetemos mutuamente sin molestarnos.

El moscardón se posó por primera vez y lo hizo precisamente encima de mi nariz y entre los dos ojos. Luego desplegó de nuevo sus alas y muy sutilmente me dijo.– De acuerdo, veo que lo entendiste. Para añadir: – sólo desde el respeto se comprende el derecho de los demás.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

 

INSPIRACIÓN

LA INSPIRACIÓN

El alma del poeta siempre busca entre las mil rendijas que encuentra, para desaguar la emotividad que le imprime su excelsa sensibilidad. Necesita llegar a los demás bañado como esas gotas de rocío que iluminan el alba y dejan húmeda la mañana, para luego evaporarse con el sentido calor que el sol da a su corazón.

Marybella

© Todos los derechos reservados

 

 

MI NIÑA

 

Mi niña

Ángel puro,

luz de mi vida,

sol de mi alegría,

inocencia sabía.

La noche llego y tú dormías,

y un sueño reverente te arrullaba.

Tu respiración suave  y acompasada

daba muestra de esa dulce calma.

Entre sábanas desplegadas,

un palacio surgía.

Tú eras la princesa encantada

que con  tu sonrisa perlada,

llenabas  la estancia diamantina,

Tu pelo negrísimo, encima de la almohada y,

mientras el sueño te cubría,

tu alma se elevaba.

Y volando entre ángeles

como pluma al viento,

tu sueño se poblaba

de todo el amor y el desvelo

que en mi corazón de madre

iba fluyendo……

Descansa mi niña,

y que de nuevo la mañana

me haga disfrutar,

con tu dulce ternura

y tu inocencia sabia.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

 

 

 

ALAS DE LIBERTAD

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Hacía algún tiempo que la rutina de su vida la mantenía ahogada. Decidió soltar amarras y dejarse llevar por el vaivén que las olas de la vida le marcasen. Se dio cuenta que los peces seguirían siempre ahí, en el agua, sus alas no. De no usarlas se atrofiarían y ya no podría elevarse a sus necesidades y surcar el ancho mar.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

SUEÑO ENVOLVENTE

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Soñé que estaba envuelta y suspendida en el lago de la vida. Toda yo me encontraba diluida y esparcida por él. Era tan libre como el aire que flotaba y besaba el sol crepuscular escondiéndose por el horizonte y prestando su luz anaranjada a toda la escena.
Esa luz era muy cálida y me llenaba de una paz difícil de imaginar, hasta que una  figura oscura irrumpió y proyectó su sombra negra sobre el anaranjado lago de la vida, amenazando todo mi bienestar. Mientras,  el sol iluminaba ajeno toda la escena con una luz tamizada que ponía seda en su textura.

Maribel Durán Martínez
© Todos los derechos reservados

MI AMADO LOCO

 MI AMADO LOCO               

“El viejo molino” septiembre de 1888

¿Sabéis por qué admiro y me gusta tanto la pintura de Van Gogh? Es una pintura que tiene ante todo alma. Te llega como esa entrañable pincelada infantil que te invita a despojarte de artificios para ver la simplicidad de lo genuino, no necesito escalar en un sin fin de conceptos para sentir todo el esplendor de su belleza desde lo concreto. Su pincelada gruesa y marcada que va resaltando los límites de su escenario, sus colores chillones y sólidos dando contrastes a esas demarcaciones para agudizar sus formas, su manera de llegar a lo pleno y que se despoja de lo accesorio y superfluo para no transgredir el mensaje que te llega directo y sin interferencias.

Existe un flujo y reflujo en unívoca comunicación entre sus pinturas y mi sentir. Es capaz de abrirme todo un horizonte para otear y desplazarme por él, de dejar que vuele mi espíritu entre ese universo creado desde su cálida e incomprendida profundidad, emergiendo apaciblemente a una realidad que su pupila y su maestría me pone de manifiesto.

Sinceramente, nunca un loco me transmitió tanto.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados

 

SANGRE NUEVA

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El fotógrafo sacó la cámara y disparó una y otra vez hasta que estimó que ya era suficiente. A la chica la habían encontrado unos operarios que la agencia inmobiliaria había enviado para hacer un reconocimiento de la casa y ponerla a la venta, según indicaciones de su actual propietario.

La casa llevaba cerrada más de un año desde que falleció su último inquilino, un viejo solitario y misterioso. Ahora había pasado a pertenecer a un sobrino que vivía en Centro Europa.

La chica estaba tumbada cuan larga era en el sofá, tenía una expresión heladora en la cara, como si la sorpresa y el terror se hubieran petrificado en un rictus.

Mientras el comisario de policía estaba tomando notas, el forense, firmaba el acta de defunción. Estaba claro que había sido un asesinato, la víctima tenía clavada una gran estaca a la altura del corazón, pero aunque su piel era de una palidez extrema, no había en el escenario del crimen, ni una sola gota de sangre. Era como si la estaca hiciera las veces de torniquete.

Un furgón llegó, no bien habían terminado todos los procedimientos pertinentes y subiéndola a una camilla, se le dio traslado al depósito de cadáveres para que el forense le practicara la autopsia.

Antes de meterla en la cámara frigorífica, le colocaron una etiqueta de identificación que colgaba del dedo gordo del pie derecho. En ella se especificaba: mujer de raza caucásica, edad comprendida entre 25 y 30 años, de 1, 70 m de estatura y 60 kg de peso. Muerte sobrevenida por estaca clavada, produciendo una herida mortal, con entrada por el pecho y trayectoria hasta el corazón.

A cinco km de allí, en el cementerio local, se produjo un hecho tenebroso, había una tumba abierta y dentro se veía un ataúd con la tapa desplazada y mostrando su interior vacío.

Por otro lado, en el edificio forense, a las 12 horas de la noche estaba prevista la autopsia del cadaver. Nunca se llegó a realizar. A la mañana siguiente encontraron en la mesa al forense, con los ojos desorbitados y una estaca que atravesada su corazón. Del cadáver de la mujer, no había ni rastro.

La policía alertó a la población e Informó de los hechos. En su comunicado prevenía del inminente peligro que significaba que un posible psicópata andase suelto clavando estacas en el corazón.

Pasaron algunos días y lejos de que la policia diera caza al asesino, se fue multiplicando el número de víctimas de manera exponencial. Pero lo más sobrecogedor de todo, era constatar, que los cadáveres desaparecían como si se los hubiera tragado la tierra.

Fue pasando el tiempo y algo muy tenebroso y maligno se fue condensando en el ambiente.
Un día, apareció por allí un reportero, su periodico lo había enviado para investigar sobre los hechos ocurridos, estos, habían transcendido más allá de la propia población, haciendo que se extendiera el miedo como un halo por todo el estado.

Una vez allí, no encontró a nadie que le pudiera hablar sobre lo sucedido. El escenario resultaba realmente dantesco: las calles permanecian desiertas a pleno día, los comercios abiertos y como abandonados, las casas desmoronándose.

Siguió caminando hasta que llegó a las afueras del cementerio. Traspasó la verja de entrada y contempló múltiples tumbas. El cabello se le erizó cuando se dio cuenta de que estaban todas abiertas y con los ataúdes semicerrados.
El espectáculo que pudo observar en la población era desolador, pero lo del cementerio era de lo más siniestro, se le sobrecogió el alma y se le pusieron los pelos de punta.

De pronto, se sintió inmerso en la más absoluta soledad. Notó como la tarde iba dando paso a la noche con sus tinieblas. Entonces tomó su móvil con gran agitación y una vez establecida comunicación, fue manifestando de manera nerviosa lo que había observado. Después, con un sudor frio corriéndole por todo el cuerpo, dio la vuelta para marcharse, pero en ese preciso momento oyó como unas bisagras herrumbrosas chirríaban a escasos metros de donde se encontraba, terminando el ruido en un golpe seco. Creyó volverse loco de pánico cuando unos ojos inyectados en sangre lo miraban fijamente, supo que lo estaba esperando y nunca saldría de allí…

Fueron pasando los años y el planeta se convirtió en una gigantesca tumba. Los días y las noches se sucedian cuando la luz del sol se ocultaba y la noche desplegaba su oscuridad como un extenso manto y los miles de millones de muertos cobraban vida, una vida siniestra y oscura, donde las tinieblas tomaban posesión y nada nacía.

Pero un día una luz cegadora cruzó el cielo. Un buen presagio se vaticinó para una nueva humanidad. Algo diminuto descendió y con las primeras luces del alba se vio a un pequeño niño con ojos luminosos que al tocar el saliente abrupto de una roca, se hirió., entonces, una sola gota de sangre cayó a la tierra desde su dedo. En ese momento fue cuando comenzó a oírse un ruido monstruoso. Era un estridente bramido que llegaba desde lo más profundo de las entrañas de la tierra y algo nuevo empezó a brotar en ayuda de la vida.

Esa pequeña gota de sangre pura fue la causa, comenzó su recorrido y como si de un diminuto río se tratase, iba regando por donde discurría, produciendo que las tinieblas se retirarán a su paso y haciendo que la vida soterrada volviera a germinar y se alumbrara con la imperecedera energía que porta el amor.

Maribel Durán
© Todos los derechos reservados

NO HAY MIEDO QUE VALGA

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Muchas veces tenemos miedo, miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer, miedo de lo que podrían pensar los demás si lo intentamos.

Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas. Decimos que no, cuando queremos decir que sí. Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todos cuando deberíamos cerrar la boca.

¿Por qué?.Después de todo sólo vivimos una vez. No hay tiempo de tener miedo. Entonces,  ¡basta! Haz algo que nunca hiciste. Atrévete. Olvídate que te están mirando. Intenta la jugada imposible y corre el riesgo. No te preocupes por ser aceptado y no te conformes con ser uno más. Nadie te ata, nadie te obliga. Sé tú mismo.

No tienes nada que perder y todo,  todo por ganar. Muchas veces creemos en el destino. Esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más importante. ¡Creer en nosotros mismos! Nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa nunca volverá. Nada está escrito, nada está hecho. Ni siquiera lo imposible. Todo depende de nuestra voluntad. De esa fuerza que nos sale de dentro, de decir “si puedo” a cada desafío.

Tenemos el poder si estamos decididos, si estamos convencidos, si de verdad queremos algo no hay obstáculo capaz de imponerse. Porque si queremos podemos llegar alto, hacer lo que sea… sólo hay que proponérselo. Si sueñas con ser mejor, si sueñas con vivir, si sueñas con ganar… ¡Despiértate!

Dentro de ti hay 206 huesos y más de 700 músculos esperando, sólo falta tu decisión y tus ganas de jugar como nunca. Enfréntate a tu destino y no seas solo un espectador o un actor secundario. Se el protagonista de tu propia película.

Es tu vida y puedes exigirte más y más. Así correrás cada día un poco más lejos, saltarás cada día un poco más alto. No esperes que nadie te cambie la vida, solo tú puedes hacerlo y eso será cuando sientas que cada instante depende de ti. Así se fortalecerá tu espíritu y poco a poco, las voces se convertirán en ovación.

Tus respiros se llenarán de logros y tu vida de sentido. Están los que usan siempre la misma ropa. Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones etc…y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas, los que siguen jugando cuando se les acaba el aire, los que siguen luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez fuera la última, convencidos que la vida misma es un desafío. Sufren pero no se quejan,  saben que el dolor pasa, el sudor se seca y el  cansancio termina.

Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado y pese a que en sus cuerpos corre la misma sangre, lo que los hace diferentes es su voluntad. Ella marca la determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a uno mismo.

Tiempo sobra para los mediocres, pero tiempo falta para realizar tus sueños. Por ello haz que cada momento cuente, porque nunca sabes cuando terminará la partida.

Maribel Durán

© Todos los derechos reservados